viernes, 24 de diciembre de 2021

MOTIVOS PARA LA DESHEREDACIÓN

 

El invierno y el covid nos convierten en naturalistas

Pregunta: ¿Se puede desheredar a una hija por no haber asistido al entierro de su madre, esposa del testador?


Respuesta: Si una causa de desheredación es justa o no sólo puede decidirlo un juez tras la apertura de la sucesión. En mi opinión, y salvo otra mejor, entiendo que sí, puesto que de sus apellidos deduzco que hablamos de Galicia y de gallegos y en esta materia existen ciertas diferencias con el derecho Común. El Código Civil considera justa causa para desheredar a los hijos el haber “injuriado gravemente de palabra” al padre; sin embargo la Ley de Galicia omite la expresión “de palabra”, señal de que admite las injurias de facto. A mi entender, el no asistir al entierro de un padre o una madre, pudiendo hacerlo, implica una muda acusación atentatoria contra el honor familiar. Pero ya le digo, es una opinión más; de no ser admitida la causa, la única consecuencia sería que el desheredado pasaría a ser acreedor de un valor de 1/8 de la herencia, al tener que dividirse el crédito legitimario de 1/4 entre dos hijos; esa deuda podría pagarla el hermano favorecido incluso de su propio bolsillo.

 Hay que tener cuidado con los juegos del lenguaje: si por desheredar entendemos el “no nombrar heredero a un hijo, a varios o a todos”, puede hacerse libremente, sin ningún motivo. Incluso es lícito olvidarse de todos los hijos en el testamento; de hecho se hace muy a menudo, instituyendo heredero único al cónyuge en propiedad. La desheredación es otra cosa: la privación  a un hijo de la condición de acreedor de su parte proporcional en el cuarto del valor líquido de la herencia.



El libro segundo de Docampo versus Colón va de la estadía en Canarias. Sigue una muestra de su capítulo primero.

1.-Sebastián debió embarcarse en Málaga. El mar de Canarias era un piélago de otro signo, apacible y tibio como el río de Sevilla, tan distinto al mar de Galicia. Sería a principios de 1488, a raíz de la primera de las rebeliones de gomeros que narra Abreu y Galindo, porque durante la segunda, noviembre de ese año, ese mismo historiador ya nos hará ver a los Docampo en acción, disparando a través de las saeteras de la casa-torre-fortaleza de San Sebastián de la Gomera. Lo que de verdad extraña es que tardase tanto ese cambio de los aires. Extraña, porque tenían que estar sobre aviso, por un pariente lejano de que en las islas había trata sobre los cautivos en buena guerra, comercio condenable según la Iglesia, pero comercio al fin y al cabo.

Sin duda para los hidalgos o los que decían serlo, la guerra más atractiva siempre sería la de Granada: miles de propiedades a reparto, hornos, huertas, acequias, complementadas con moros horneros, zahories u hortelanos que las trabajasen. Pero un buen observador podría advertir una corriente de anhelos y deseos más profunda, imposible de detectar para el que sólo escuchase el grito unánime de los alardes: “¡Dios quiere Granada!” Los grandes linajes, los capitanes de los guardias reales, los maestres, caballeros y comendadores de las Ordenes militares, los mayorazgos, no pensaban otra cosa que ceñirse la servilleta y comenzar el banquete en el salón de Embajadores del palacio de los Nazaríes. Pero el pensamiento de “los otros” empezó a seguir un rumbo ¡tan distinto! que, en vez de una ciudad con Alhambra, acabarían conquistando un continente entero y mitad de otro: medio Mundo y dos océanos. Eran segundones, ilegítimos de sus linajes y conversos; dada la menor calidad de sus personas se habían dado de bruces, ya a raíz del reparto de Málaga, con la prosaica realidad de que apenas les llegarían las migajas. Un vomitivo puñado de maravedíes, como lo que se da a los leprosos. No obstante, los más letrados de este grupo, habían sido capaces de captar entre las farragosas cláusulas del tratado de paz de Alcaçovas, un incierto mensaje de esperanza: Portugal había renunciado en favor de Castilla a las islas de Lanzarote, Palma, Fuerteventura, Gomera, Hierro, Graciosa, Gran Canaria, Tenerife y las islas comarcanas, que se decían infinitas. Aquí había buena guerra también para ellos si se arrojaban rápido a las naos: los mayorazgos son como los gatos: no se arriesgan con el agua salada, teniendo pitanza asegurada en tierra firme.

A Portugal le habían tocado en el reparto la India, la China, Indochina, Cipango, la Especiería y todas esas cosas que, como el Paraíso, nadie niega que existan, vale, pero ¿alguien las ha visto alguna vez? Y los reyes ¿qué? Los reyes, sonreían. Piensas que don Fernando te va a fulminar, empeñado como está en acabar con el moro, pero la guerra daba sus últimos cañonazos, de hecho, tenía ya amarrado un pacto secreto de rendición incondicional con el propio emir Boabdil. Y luego estaba la santa reina. Isabel soñaba con ganar multitudes para las huestes de Cristo. Ella, en su éxtasis sagrado, ya avizoraba más allá de los muros de Granada la Roja, por encima de la torre de la Vela, ¡plus ultra!¡Plus ultra! ¿De verdad alguien se había creído seriamente que tuviese intención de hacer obsequio del Universo a Portugal? Puede que tres cuartos de su sangre fuese portuguesa, pero lo que se dice reina, reina lo era ¿de dónde?, ah sí, de Castilla.

jueves, 16 de diciembre de 2021

COMO SE PAGA LA LEGÍTIMA

Foto Mercedes Rajoy


 Pregunta: ¿Puedo pagar la legítima a mis hermanos con dinero y completar el monto con las leiras?

 

Respuesta.-Antes que nada, un repaso de conceptos.  La legítima es una deuda. Los padres debemos a los hijos en castigo por haberlos traído a este mundo cruel, la cuarta parte del valor líquido de la herencia, a dividir entre el número de hijos.  Un ejemplo con 3 hijos: herencia de 160.000; deudas 40.0000 = 120.000 líquido. La cuarta parte = 30.000. Entre 3 = 10.000. Cada hijo resulta acreedor de 10.000. La deuda legitimaria puede estar ya pagada en vida (por donaciones, pactos sucesorios, perdón de deudas, etc.); pero si no ha sido así, la obligación de pago de esa, como de las demás deudas (por ejemplo, la tarjeta de El Corte Inglés), corresponde a los herederos.

La herencia es algo distinto: es la continuación de la personalidad de un ser humano difunto: en sus bienes, en sus deudas, en sus pleitos, etc.; pues para la Ley somos inmortales. Cada cual puede nombrar heredero a quien le convenga; por ejemplo, a todos sus hijos, a uno solo de ellos, a un sobrino, al Celta, al Deportivo (aun habiendo hijos), etc.

Con lo que ya tenemos claro que los hijos, por ser hijos, nada más que son acreedores, pero no herederos: eso sólo sucede si el testador quiere; y si no, no.

Siguiendo ahora con el ejemplo (herencia de 120.000 líquidos), vamos al caso que plantea: un tal Adán, tras declarar que tiene tres hijos, Caín, Abel y Set, testa así: “Instituyo heredero de todos mis bienes a mi hijo Abel”. Por tanto, muerto que sea Adán,  Abel hereda y toma posesión de la totalidad de sus bienes sin excepción, dinero en Banco, el piso, la finca de la aldea,  el reloj, el BMW, etc. etc. Al mismo tiempo, si acepta la herencia, responde de todas las deudas: el IBI, el pago de la tarjeta de crédito, la letra del coche, etc. Entre esas deudas, una más, es la que le debe a Caín y Set: 10.000 a cada uno.

 Ahora es cuando llegamos al intríngulis; o sea ¿cómo se hace el pago? Ciertamente el artículo 246, que lo regula, puede inducir a error al hablar primero de acuerdo (246.1) y luego de pacto (246.2). Vamos por partes.

─El art. 246.1 dice que los herederos “de común acuerdo” pueden optar entre pagar en bienes hereditarios o en dinero. Es decir, hay que elegir un solo plato del menú: o dinero o bienes. El acuerdo es entre los herederos, aquí los legitimarios no pintan nada. Naturalmente, si es un único  heredero, el acuerdo es consigo mismo, o sea que no hace falta. La cuantificación (“la mano”) corresponde al heredero; él es el que calcula el monto y, si el acreedor-legitimario no acepta el pago,  basta con que deposite la suma en el Juzgado. Cualquier protesta o reclamación, de haberla, deberá dirimirse en los tribunales.

El dinero utilizado en el pago da exactamente igual de donde proceda; sea del bolsillo del propio heredero, sea de la misma herencia o de otra, ya que se produce la confusión (mezcla) de patrimonios.

─El art. 246.2 se refiere exclusivamente al pago de la deuda en parte en dinero, en parte en bienes, tal como se plantea. Es decir, escoger dos platos del menú. Esta posibilidad está restringida al caso de que el testador la hubiera autorizado, o bien exista “pacto” al respecto. Este pacto, a diferencia del anterior, lo es entre el heredero y el/los legitimarios. Si están de acuerdo, no hay problema.

Caín ha quedado en muy malas relaciones con su hermano Abel y me tiene muy preocupado lo que pueda pasar.





El capítulo décimo de Docampo versus Colón explica quienes eran sus padrinos. Sí, ya en el siglo XV eran precisos buenos enchufes para medrar en la vida. Sin menospreciar al de más alto voltaje, la propia reina Isabel de Castilla, los padriños de andar por casa fueron Gabriel Varela y Alonso de Lugo, a uno deberá Docampo en gran parte sus mandos en Indias, al otro, los de Canarias.

A continuación, un anticipo:

Y es que Varela podía ser la quintaesencia del espíritu funcionarial, demasiado. En el segundo viaje colombino viajó para informar a la corona de la conducta del primer almirante y, fue tan sibilino, que aun desconocemos el sentido del testimonio que dio a sus altezas a su regreso, en 1496.  Se dice que reveló una por una las deslealtades de Colón, pero como si no creyera mucho en ellas. ¿Así que esas tenemos, Vareliña? Pues no viste nada malo cuando viajaste a la corte como invitado de la excursión del oro, con Colón pagando en tabernas y mesones con pepitas y bolsas de polvo dorado. Una anécdota revela mejor su carácter que mil palabras. En la isla Española su bachillerato salmantino le había valido una regiduría en el gobierno de La Isabela, la primera capital, pronto abandonada y en la que, aun hoy, morán espectrales conquistadores que, cuando saludan quitándose el sombrero, se quitan también la cabeza. En aquel tiempo las dificultades para la gobernación del almirante Cristóbal Colón empezaron a manifestarse bajo la forma de un rigor exorbitante.

Declaración del testigo Rodrigo Montoro en el llamado juicio de Bobadilla (que refrendará, entre otros Sebastián de Campo):

 

Que el almirante mandó ahorcar a Pedro Gallego (¡otro P.G.!) y a Vanegas, porque decían que vendían pan de lo del Rey a los cristianos (estaba racionado), y que el alcalde gallego que era entonces (Gabriel Varela) no quiso firmar la sentencia porque decía que no merecían la muerte 35.

 

¡Encomiable! ¡Un hombre de conciencia por fin! ¡Aaah!

¿De conciencia? ¡Qué dices! ¡Qué va! La única preocupación de un funcionario con pedigree ante una decisión dudosa es que no le afecte personalmente. ¿Estamos? Siempre hay un truco a mano que te salva el currículum, sin perjuicio de que el resultado fatal se cumpla con toda normalidad. Mmm.., había uno que era un hacha, lo tengo en la punta de la lengua… bueno, el caso es que ahora solo me acuerdo que era un romano, Poncio, Poncio algo…

 

Juan de Salazar, atestigua:

 

Que vio ahorcar a Vanegas y a Pedro Gallego y que un bachiller que era alcalde no los quiso sentenciar (Gabriel Varela) e hizo corregidor a Coronel, que era alguacil, para que los sentenciase 36.

 

Ingenioso. En Indias, el contino Sebastián de Campo debió ponerse a la órdenes de su capitán Gabriel Varela tan pronto este desembarcó en 1502; debían compartir buenos recuerdos de su estancia en la corte de Santa Fe 37. O tal vez fue Varela el que se comunicó con Docampo; quien puede saberlo. Parece cierta la influencia de Gabriel en la concesión al de Tuy de la misión de su vida, la conquista de Cuba: está en su papel de conseguidor. En las instrucciones que el Rey da en Toro a Ovando aquel le dice que

 

yo quería se descubriese algo de la comarca de la isla de Cuba, que se cree es tierra firme… son menester dos carabelas latinas de doce toneladas… 38.


Acabo de recibir de la editorial el 1º ejemplar impreso de Docampo versus Colón: huele a tinta que da gloria

jueves, 2 de diciembre de 2021

¿SON LEGITIMARIOS LOS PADRES?

 

Lagoas de Roxique, el Doñana de Sanxenxo

El caso consultado es mutatis mutandis, el siguiente:  el testamento de Pedro (un gallego de Castroforte del Baralla, sin hijos), otorgado en 2004, dice algo así “Instituyo heredero a mi sobrino y ahijado Perico, salva  la legítima de mi madre si  me sobrevive”. El fallecimiento de Pedro acaece en 2008. La madre, sobrevive al causante, falleciendo intestada en 2011, sin dejar hijos, pero sí unos cuantos nietos, uno de los cuales es Perico. La pregunta es ¿tienen algún derecho los restantes nietos a la herencia de Pedro?

 


Respuesta: Entiendo que no. Tras la reforma del derecho sucesorio de Galicia por ley 2/2006 los padres y/o ascendientes no son herederos forzosos, ni legitimarios, ni acreedores, ni nada; y su DºTª 2ª.2 prevé que la aplicación de una ley u otra depende de la apertura de la sucesión, es decir de la fecha del fallecimiento (que en este caso es posterior a 2006). Ciertamente, la ley vigente al otorgar el testamento (la 4/1995), preveía una legítima para los padres de la mitad de la herencia; pero el óbito se ha producido bajo la vigencia de la nueva. Y es claro que la palabra elegida por Pedro (legítima) denota que el testador se sometía a una obligación legal, pero en sus estrictos límites: desaparecida la coerción (“herencia forzosa”, la llama el código civil), desaparecido el derecho.

Por otra parte, entre nosotros gallegos, el término “ahijado” tiene una relevancia especial ¿a que sí?





El capítulo nueve de Docampo versus Colón va de su (breve) estancia en la guerra de Granada; determinados indicios permiten rastrear al gallego en el cerco de Málaga. Mal de todo no lo haría, pues obtuvo un puesto de contino (funcionario) para toda la vida. Aunque, y que esto no salga de aquí, la verdad es que iba bastante enchufado.


Sería el salario correspondiente año 1487 por la recaudación del diezmo de Sedella en las zonas conquistadas. Si es el mismo, sería la primera vez que se le identifica en público por el Campo, algo que para un gallego tendría un aroma muy especial a Compostela; si no, lo más probable es que disfrutase de alguna sinecura similar. La necesitaba. Los cronistas también atribuyen a Sebastián la condición de contino 9, palabra que hace alusión a salario continuo pero que, en tiempos de escasez, significaba hambre continua. No todos los continos eran iguales; aquellos que no tenían títulos ni eran bachilleres, eran menos iguales. Menos mal que los Sotomayor cuidan de los Sotomayor y, como hemos visto, a Sebastián también se le podía pagar su salario de contino con 50 fanegadas de tierra en Arautavo. La corona tenía una larga mano para recompensar una función que, si bien tuvo su origen en el servicio en la Guardia Real, acabó derivando en la realización de las más variadas misiones como agentes mundiales de la voluntad de los monarcas.

En materia de combates, decíamos, Santiago Matamoros tardó en incorporarse a la batalla. Retrasar, a veces se retrasa, pero jamás abandona a sus queridos hijos. En la siguiente acción es imposible no intuir el resplandeciente reflejo de su divina cimitarra. Querríamos ver en ella la primicia de las habilidades negociadoras de Sebastián: se trataba de ajustar con don Fernando un premio económico, pero aun le vemos algo verde para estas lides negociales con tan alta persona. Lo que es imposible es que un guerrero nato no hubiese estado en la acción:

 

El Rey mandó ofrecer un cuantioso premio al soldado que le presentase a uno de los defensores malagueños. Esto animó a intentar la hazaña a los gallegos de las estancias próximas a las murallas de Gibralfaro (la posición fuerte de la sitiada Málaga). Habían sorprendido las señales convenidas por los que a cierta hora salían, con grandes precauciones, de la villa a recoger en los alrededores de Gibralfaro juncos y hierbas para alimento de las cabras encerradas en las defensas de la plaza. Idearon un ardid muy secreto. Había allí un cementerio de judíos, que suelen establecerlo en campo abierto. En las sepulturas, elevadas bastante del suelo según la costumbre judaica… 10

 

Pero permitidme que interrumpa el relato aquí, no quiero dar la impresión equivocada de que Sebastián estaba inmerso en el combate con sus cinco sentidos. Había salido del terruño en busca de ganancia y en esta guerra ¿qué había? Nada. Nada de nada. Estaban todos los grandes capitanes de la cristiandad en busca de pitanza ¿qué esperanza le quedaba a un paje algo paleto? Ninguna.

 Lo inverosímil es que a veces se presentaba en el campamento Alonso de Lugo, un Docampo de pro y ponía bandera de recluta para las guerras que mantenía contra los guanches de Canarias. ¡Y los reyes le dejaban! ¿No habíamos quedado en que esta era una guerra total contra el moro? ¡Pues no! Había otra empresa tan importante y simultánea, que consistía en ponerle un tapón al flujo incesante de naves portuguesas en demanda de la ruta a la India. El tapón eran las islas de Canaria: para los Reyes, pelear allí valía tanto como matar infieles en Granada. Los que estaban con Lugo se hacían ricos cazando esclavos en África, no en esta guerra de miseria. Y, ¡vamos!, por decirlo todo, Lugo era un hombre de la casa con tres enlaces Campo en su árbol genealógico y que le recibiría encantado. Con permiso de Varela, que no tenía porque no llevar tajada. Todo esto tenia que rondar la cabeza de Sebastián y la perspectiva de una pelea a muerte por un puñado de maravedís, como la que se va a desencadenar ahora, bajo el peñasco de Gibralfaro, no hará más que reforzar su convicción.

¡Peleados por la recompensa! ¡Peleados por un moro tuerto que habían cazado en el cementerio judío! ¡Van y se lo quieren robar! Decíamos que en las sepulturas, elevadas del suelo según la costumbre judaica…

 

se escondieron algunos gallegos que contaban con el auxilio de sus compañeros iniciados en el secreto.

Cuando seis de los malagueños volvían a la ciudad, los gallegos, bien prevenidos, saliendo de la emboscada, los acometieron y, tras revuelta pelea, dieron muerte a cuatro e hicieron prisioneros a los otros dos. De estos uno, gravemente herido, no sirvió para lo que pretendían. Del otro intentaron apoderarse algunos grandes para congraciarse con el Rey, pero el cabo, se lo dejaron a los gallegos. Quiso don Fernando saber por él la verdadera situación de la ciudad… apretado, acabó por confesar la verdad… 11

 

Apretado ¿qué confesó? Esto. De los 5000 defensores iniciales e Málaga, 1000 ya moraban en el Paraíso y otros 1000, heridos, aguardaba su turno; habían consumido la pólvora, las provisiones y reventado las espingardas. En cuanto a la recompensa, según se deduce, hubo que repartirla con algunos grandes de España. Y si estás pensando en hacer una reclamación del cuantioso premio al rey Fernando, mejor sería que reparases en su mirada ausente. Tiene ideas propias sobre el mantenimiento de la palabra dada. Ídolo de Maquiavelo, esto es lo que el florentino afirma de su admirado monarca:

 

nunca ensalza nada que no sea la paz y la buena fe, y sin embargo es el más hostil, y respecto a mantener la palabra, si lo hubiera hecho, no habría conservado ni la fama no el reino durante mucho tiempo 12.

 

Docampo juntaría las manos sobre la boca echando cuentas. Aquí estos moros cobardes que empiezan a flaquear y ¿qué le queda a un hidalgo? —no lo era, pero ¡que alguien se atreviese a negarle el tratamiento!— Poco tiempo le hará falta para sacar conclusiones. Ocho siglos de lucha contra el Islán estaban terminando lastimosamente y los caballeros —tampoco lo era, pero podrías llevar una puñalada por hacerte el listo— se miraban perplejos en las tabernas, sin saber muy bien que pensar. Muy poca ganancia quedaba en la Vega de Granada, importantes capitanes, Pulgar, Ponce de León, Fernández de Córdoba que será llamado El gran capitán, se rifaban ya los caseríos, fincas, molinos, hornos y habitantes de Málaga.

 

Málaga, que se rindió en agosto de 1487 después de un sangriento asedio de cuatro meses, una inmensa pérdida de vidas humanas y la condena a la esclavitud de prácticamente toda la población superviviente, incluidos mujeres y niños 13

miércoles, 24 de noviembre de 2021

DESHEREDACIÓN DE ABINTESTATO

La ensenada de A Lanzada en su explendor: garzas, espátulas, cisnes, anátidas....


La consultante, huérfana de padres y con dos hermanos vivos A y B, quiere instituir heredero a su único hijo, sustituido por sus descendientes y establecer que, en ningún caso, le llegue a heredar abintestato su hermano A. ¿Es posible? (*)



Respuesta: Sí. Existen varias técnicas pero a mi juicio, lo más correcto y seguro es hacerlo directamente. La “desheredación del abintestato” debe hacerse en positivo, no en negativo, pues la ley prevé que el testamento es un acto de disposición, no de exclusión, algo que sí se prevé para otras instituciones, como la tutela  (El acto por el que una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos se llama testamento).

El mecanismo adecuado es la llamada sustitución vulgar en la que podemos nombrar sustitutos genéricos a todos los herederos legales, con exclusión de alguno/s. Por ejemplo:

 “Instituyo heredero universal a mi hijo X, sustituido por su descendencia. En defecto de descendencia, será sustituido por los herederos legítimos que correspondan conforme al orden de suceder de la sucesión intestada, con exclusión expresa de mi hermano don A y su estirpe, como si no existieran”.


Otra posibilidad es señalar nominativamente un tren interminable de sustitutos, pero entiendo perfectamente que no apetezca nombrar a personas semi-conocidas en un acto tan personal como un testamento.



(*) Pido disculpa a la preguntante, pues en su caso el desheredable de abintestato se trataba de su padre. Tratándose del derecho de Galicia la respuesta es la misma que si fuera un hermano, puesto que los padres no son herederos forzosos, ni legitimarios, ni nada. Pero en el Derecho Común (Código Civil) los padres son herederos forzosos en defecto de descendencia, con lo que se nos abriría otro abanico de posibilidades con la desheredación por privación de alimentos, daño moral, etc. Por eso he elegido una solución (el hermano) aplicable a ambos sistemas legales. Obviamente en el caso del padre hay que omitir lo de “y su estirpe”.

 





El capítulo octavo de Docampo versus Colón trata de la singular peregrinación de los llamados Reyes Católicos a Galicia que supuso la abducción de Sebastián Docampo, en adelante "criado de la reina Isabel".



Tengo dudas de si debo o no pararme en aquella singular peregrinación jacobea, los Reyes Católicos y doscientos criados sin olvidar varios limosneros y los maravillosos cantores de la capilla real. Sí, lo haré. Quizá debiera justificar esta digresión, diciendo que la expulsión de la patria chica que el jacobeo real traerá aparejada, fue decisiva para poner a Sebastián Docampo en el cajón de salida de su aventura vital en Andalucía, Canarias e Indias; pero la verdad es que la voy a contar porque eso a un compostelano siempre le apetece. Los Católicos fueron una peregrinos muy rumbosos, los que más, que se recuerde.

En 1486 la guerra de Granada comenzaba a hacerse endémica, quien se podía imaginar que aquellos moros viciosos que se apuñalaban entre sí, iban a resistir tanto. El placer voluptuoso que experimentaban las mesnadas cristianas al convertirse en carne picada y ascender ipso facto al Paraíso, empezó a desleírse. Aquello era como la primera gran guerra: duraba demasiado. Al menos la corona y cuatro prebostes seguían ardiendo en santo entusiasmo. La toma de Loja proveyó a la reina castellana de cruces, cálices de plata y de libros, objetos por los que siempre manifestó querencia. ¿Habrá sido esta la causa del impulso místico? ¿Lo otro? No sé, el caso es que a los reyes se le despertó el deseo de agradecer personalmente la ayuda guerrera a Santiago, “Luz y patrón de las Españas, espejo y guiador de los reyes 8”. Las tropas españolas siempre entran en combate al grito de ¡Santiago! y justo sería agradecerle al patrón la toma de una plaza tan estratégica. Si sólo fuera eso…

El séquito, está dicho, era muy melódico, con la capilla real, músicos y cantores: alguien debió avisar de que allá, tras los montes de León, en la remota Galicia, se cantaba y se cantaba sin cesar. Ése alguien debió haberles aclarado que antes se bebía, se bebía, se bebía. No se perderán la ocasión ni el príncipe heredero, Juan, ni la infanta, Isabel. De Córdoba (17/07/1486) a Santiago (15/09/1486) en plena canícula, el viaje debió ser duro, pero lo peor era el acoso inmisericorde de los romeros con manos extendidas que pedían limosna. Todo un equipo de limosneros, dirigidos por Ovalle, tenia que estar atento a las peregrinas necesidades con que se incordiaba a sus altezas: éste, que se le murió el burro; el leproso, ya se sabe; aquel, que le apalearon los bandidos. Ya de salida se atropelló a un aldeano mientras la corte se solazaba con el juego de cañas y hubo que limosnearlo con siete reales.

Uno de los motivos secundarios, el típico conde gallego rebelde, el de Lemos, se presentó en Benavente a pedir perdón y la fácil resolución del asunto le procuró una pena leve: no podría volver a entrar jamás en Galicia. Pero el presagio no era bueno, más bien muy malo, para los demás nobles. Tras unas cuantas limosnas más, arribaron a Santiago tan rumbosos peregrinos 9. Los petrucios en sus pazos sintieron cierta opresión en el pecho y no era por el calor.

La catedral estaba abierta día y noche, puesto que carecía de puertas. Los peregrinos permanecían meses en su interior lo mas cerca posible de la sacra tumba: sin solución de continuidad había rezos, sermones, confesiones, cantos, procesiones y fallecimientos: el descomunal hedor de sudores, vómitos, esputos y cadáveres en descomposición se sahumaba con el incensario más grande del Mundo, el botafumeiro de plata, que hacía balanceos espeluznantes de punta a punta del enorme trasepto, jalado rítmicamente por los ocho tiraboleiros. Los reyes pasaron allí una madrugada, dentro de las rejas que protegen el arca marmórea de los santos huesos, junto al famoso coro pétreo. En cierto momento, sin querer, la infanta Isabel se arrimó a la verja y hete aquí un coro de desgraciados que se arroja a impetrarle limosna: menos mal que la reina lo ve y hace un gesto con la frente al limosnero. Un real y medio a cada uno. Otro se dará a una mujer excomulgada por deudas “para que le levantasen la excomunión”. También hubo para una aldeana noctámbula que traía al cuello un niño de lloro potente que hizo mover las cejas a la reina: el príncipe Juan sufría de insomnio. A un tal Guillermo, diz que criado del rey de Inglaterra, le tocaron diez florines porque se le murió el caballo siendo romero a Santiago 10. Diz.

Creo que hay que ser muy sectario para negar que el pueblo llano se sintió encantado con los reyes, sobre todo con la institución que trajeron: la Hermandad, una fuerza policial vestida con mangas verdes que asaeteaba in situ a los bandoleros y que no perdía su aplomo con los de más alcurnia, con o sin figura de juicio.


martes, 16 de noviembre de 2021

EL ADMINISTRADOR DE LOS HIJOS DEL DIVORCIADO/A

  

El cambio horario obliga a los senderistas a servirse de luces de minero


A la consultante le preocupa que, si ella falta, su ex administre los bienes de su hija pequeña, como cotitular de la patria potestad. Pregunta si puede nombrar a otra persona como administrador y que este proceda inmediatamente a la venta de determinada vivienda de su propiedad exclusiva, sin más trámites.

 

Respuesta: Ningún problema. Todo el que deja bienes a un menor a título gratuito puede nombrar administrador a quien desee (aunque no sea el padre cotitular de la patria potestad) y establecer las reglas de administración y disposición de los mismos, según el artículo 205 del Código Civil. Por lo tanto, al administrador, además de las funciones ordinarias como ir al banco, cobrar alquileres o gestionar impuestos, puede perfectamente conferírsele la facultad de vender una vivienda del menor sin necesidad de autorización judicial.

 

La norma, recientemente introducida en el Código Civil, entiendo que también es aplicable en Galicia por existir laguna legal al respecto.



El capítulo séptimo de Docampo versus Colón a través de una fictícia visita al Panteón de los Campo en el santiagués san Domingos de Bonaval, profundiza en la significación de la familia do Campo, un linaje que confluirá con el de los conde de Altamira. Esté es un fragmento:

Cinco siglos más tarde un puntilloso profesor ayudante recogerá ese pensamiento de Sebastián que ha quedado flotando impregnado en las esporas del musgo, pegoteado, como la saliva de plata de las babosas en el granito envejecido de los capiteles; lo explicará a sus alumnos de una forma moderna, el diría científica. El panteón conjunto de Moscosos y Campos en San Domingos es un “ejemplo de libro” de la fusión entre hidalgos y burguesía que trajeron los nuevos tiempos. Se escucharán unas risitas postadolescentes cuando suelte la especie de que los Altamira resultantes de la coyunda “serían como el resultado de una especie de apareamiento orgiástico entre los Alba y los Botín”. Los Do Campo-Mocoso —no se rían el que no le interese que se vaya—, eran burguesía adinerada (cambeadores); controlaban el poder civil (pertigueros: jefes levantiscos de la milicia de la Iglesia, abducida para sus intereses de casta): eran notarios; podían ser altos eclesiásticos (arzobispos). Ejercieron su poder desde la plaza del Campo, el epicentro de la élite, junto a la calle del Camino y la de la Moneda. Los Moscoso, la nueva nobleza, se habían aupado a la cima del señorío de Santiago a base de fuerza bruta, matrimonios y, sobre todo, una mentalidad distinta de influencia italiana, llegada por el camiño de Santiago. No, no sólo fue la introducción de las armas de fuego. Esos genoveses, esos venecianos, se habían hecho inmensamente ricos sin necesidad de robar y matar, o, al menos, de no hacerlo todo el tiempo. Los Moscoso no desdeñarán absorber al linaje cambeador. Los matrimonios con banqueros no pueden ser tan execrables: gente tan despierta como el dux de Venecia cuyo puño llega a Constantinopla, los concierta para sus hijas. No hablemos de los Médicis, que se van a permitir comprar un Santo Padre, miento, digo tres, tres papas. Incluso una vez perdido su sentido original, la palabra cambeador seguirá usándose en Santiago a continuación del nombre como una especie de título de nobleza: es lo mismo que llamarle a un castellano “conde de” o “marqués de”. 

martes, 9 de noviembre de 2021

HERENCIA "A MEDIAS"

 

Puesta de sol en Major (Sanxenxo)

Pregunta: Nuestros difuntos padres nos han dejado en testamento la casa ganancial a ambos hermanos por partes iguales. Yo quiero mejorar en vida a mi hijo con mi mitad de la casa. ¿Puedo, o necesito liquidar gananciales con mi hermano adjudicándonos la vivienda por mitades indivisas, para después mejorar a mi hijo en mi cuota?

 

Sin ningún problema. El derecho de Galicia prevé la liquidación automática de la sociedad de gananciales si ambos cónyuges hubieran testado de forma coincidente y ambas herencias estén deferidas. Siendo así, como me dice, vd. es dueño automáticamente de una mitad indivisa de la propiedad, en comunidad romana, pudiendo disponer de ella como guste, con independencia del otro comunero (art. 207.2.2º).

 


Docampo versus Colón

El capítulo sexto de Docampo versus Colón trata de diferenciar a Sebastián Docampo de otros dos personajes con los que a menudo se le confunde a cuenta de su encomienda de Azua (sur de La Española): el bachiller Varela y el mariscal Pedro Gallego. Estás líneas se refieren al segundo, el preferido de los cronistas de ultramar.

 

El siguiente rival es el mariscal Pedro Gallego, un baquiano llegado cuando el Almirante vino a poblar la isla, o sea, el 2º viaje colombino. Esta tesis es la hidra de mil cabezas. Sorprende que todos los historiadores dominicanos acepten la teoría, puede que se hayan contagiado de una pandemia de intertextualidad, tan contagiosa como el coronavirus. Lo que más descoloca es la mezcla de rasgos; introduces en el buscador de Google “el mariscal y comendador Pedro Gallego, dueño de la hacienda Compostela” y aparece el monstruo de Frankenstein: Un individuo hecho de retazos de otros, el cual a su vez se fusiona de nuevo con todo aquel que pilla a tiro, sea con Diego Méndez, el medio portugués que Colón envió al océano en canoa; sea con un tal Mariscal (de apellido) o con el mariscal (de grado militar) que combatió al proto mambís Enriquillo.

¿Quién es? ¿Es el comendador gallego?

Quizás valga la pena una reseña de las principales opiniones, pues bajo ellas se pueden esconder enseñanzas útiles:

 

El español Pedro Gallego y la hacienda de Compostela… Era éste un español encomendero que se ubicó en estas inmediaciones (Azua), viviendo a expensas de los indios que vivían en el lugar… Pero lo cierto es que funda una hacienda a la que denomina Compostela en honor a su tierra natal, a saber Santiago de Compostela 18.

 

Diego Velázquez llegó a la vecindad donde radicaba Pedro Gallego y allí conoció a Diego Méndez, acordando proceder a la fundación de la villa, bautizándola simplemente con el nombre de La Natividad de Nuestra Señora de Compostela de Azua… 19

 

Villa de Compostela de Azua, fundada por un gallego de apellido Mariscal, hacia 1504. En su principio era una hacienda a la que Mariscal le puso el nombre de Compostela, hecha por este junto al pueblo indígena de Azua 20.

 

Nuestra villa o poblado también era llamado Compostela. Esto era en referencia a la hacienda Compostela, que tenía el español Pedro Gallego. Azua de Compostela… 21.

 

Entre las villas fundadas por Diego Velázquez, Azua fue una de ellas… en las cercanías del pueblo indígena de Cuyocagua, donde también estaba la hacienda de Pedro Gallego 22.

 

Se llamó Compostela en memoria de un caballero comendador llamado Diego Méndez, natural de Galicia, que estaba avecindado allí (Azua) y que hospedó en su casa a Ovando, cuando este regresaba a Santo Domingo de su célebre campaña a Jaragua 23.

 

Cuando Diego Méndez llega a Azua se entrevistó “en la provincia de Azua con el Comendador y Mariscal Pedro Gallego, dueño de la hacienda Compostela 24”.

 

¡A la vista está! ¡La evidencia es abrumadora, escandalosa! Si la cosa fuera por votación, Pedro Gallego sería el comendador Gallego de Azua. Mayoría absoluta.

Se queda uno pasmado ante semejante unanimidad. Cuesta trabajo entender como semejante legión de historiadores comprueba sus datos. Sin duda el rasgo de gallego, el único cierto, les ha obnubilado. Porque de lo que uno se entera si ya ha recibido la vacuna de Pfizer contra la intertextualidad es que el tal mariscal Pedro Gallego, ni era comendador (ni siquiera en sus variedades comendero o encomendero), ni era de Azua.

De Pedro Gallego nos cuentan las fuentes que era un próspero empresario, tanto inmobiliario como del sector de las tejas, un artículo de lujo que se importaba de España. Llegará a ser regidor de Santo Domingo, de donde era vecino, ciudad separada de Azua por más de veinte leguas (100 km) de caminos impracticables. ¿Porque no era comendador? No lo era, es todo lo que sabemos. En el repartimiento de Santo Domingo (en el de Azua no tenía nada que rascar… ni rascó), se le asignan únicamente naborías de casa. Destacó por haber subvencionado de su bolsillo una capilla lateral para el convento dominicano de San Francisco, de ahí que el rey lo recompensara con el extraño título de mariscal. Su piadosa majestad promocionaba así que en Indias se levantasen templos de cal y canto, no chozos cubiertos de paja.

No fue comendador y no porque no porfiase por ello; fue mariscal, signifique eso lo que signifique. Su única relación con la encomienda de Azua será el haber constituido un espécimen mas del género Galaicus Galaicus, vulgo, gallegos; pero ya se ha advertido que es un taxon muy uniforme, debiendo esforzarse el investigador en la dilucidación de diferencias entre individuos. Éste, se dedicaba a los negocios:

 

Venta de unas casas y de un mesón en la ciudad de Santo Domingo… vendió unas casas y con ciertos tiempos un mesón que ha por lindado casas y buhíos de Alonso de González y de la otra casa de Pedro Gallego, todo lo cual diz que estaba en poder de… el dicho Gil González le había prometido a él de se las vender 25.

 

Pero Gallego, regidor, vecino de esta villa de Santo Domingo, 20 pesos de un pago total de 50 26. (Pago destinado a abono de las tejas con que fue techada la Casa de Fundición de La Buenaventura, la primera de América).

 

Pedro Gallego edifica a su costa una capilla lateral a la iglesia del convento de San Francisco en Santo Domingo 27. La cita precisa que la capilla carece de “preciosismos arquitectónicos”.

 

Seguro que este buen hijo de la Santa Iglesia no se esperaba la magnifica recompensa que su devoción recibirá, ya en la Tierra.

 

No tardaron, al parecer, los franciscanos en poner manos a la reparación de los daños (del huracán) y en proseguir la obra. Sabemos que la capilla mayor estaba terminada antes de terminar el año de 1511, y poco después debió entronizarse en ella el Santísimo Sacramento, para lo que donó “un sagrario de piedra y bien labrado” Pedro Gallego, vecino importante, a quien el Rey premio esta donación con el título de mariscal 28.

 

Seguro que Pedro Gallego no esperaba tan magnífica recompensa, el mariscalato; la esperaba mayor. Pero no hubo encomienda para él. Me temo que su sangre tal vez no estuviese lo suficientemente acrisolada.

 

El repartimiento de indios llamado de Alburquerque, pero que mangoneaban los Arce, pasó por Santo Domingo el 9 de diciembre de 1514. Cuando Pedro Gallego fue a abrir su regalo, esto fue lo que se encontró:

 

A Pedro Gallego, vecino de dicha ciudad (Santo Domingo), casado con mujer de Castilla, 33 naborías de casa 29.

 

Es decir, indios sólo útiles para casa en la racista mentalidad imperante, que no caciques guatiaos con su tribu aparejada y la correspondiente encomienda territorial. Pero era un tipo de posibles, la generosa asignación de naborías lo demuestra. Además, recibirá una inesperada propina, quizás las tejas tuvieran que ver en esto. Cuando tocan a reparto en La Buenaventura ¿qué sorpresita se encuentra?

 

A Pedro Gallego, 1 naboría 30.

 

Compostela de Azua no desempeña papel alguno en la peripecia vital del mariscal Pedro Gallego como lo demuestra que los repartimientos de naborías en los que participa sean los de Santo Domingo y Buenaventura. No deja de ser una prueba adicional la testifical que prestará en uno de los recursos contra el reparto de Alburquerque. Se trata de una probanza fechada en Santo Domingo, a 23 de marzo de 1528 a petición de Juan de Rojas. Se quejaba este, por la calidad de su persona y los muchos servicios que ha prestado a su majestad, de que el repartidor le hubiese birlado cierto fantástico cacique que tenía encomendado: Çemires Macoriz. A cambio, le dio otro “con poca gente y mala” Entre los hechos sobre los que se pide deposición a los testigos, figura este, muy interesante a mi juicio:

martes, 2 de noviembre de 2021

DIVORCIO JUDICIAL = DIVORCIO NOTARIAL

 

Los cañones del Sil, una alternativa para "puentes" otoñales. Cachopo en Parada de Sil

El divorcio notarial produce exactamente los mismos efectos que el divorcio judicial. La pereza mental de cierta minoría de profesionales del derecho induce a algunos de sus clientes a aguardar meses en el juzgado por lo que podrían resolver en un par de días en una notaría (y a un coste exponencialmente menor), alegando que las leyes que regulan la las exenciones fiscales caso de ruptura del vínculo conyugal o el derecho a pensión en los casos de separación o divorcio, hablan exclusivamente de “divorcio judicial”. Probablemente no han tenido tiempo de leer la disposición adicional 1ª de la ley 15/2015 que introdujo en nuestro derecho de divorcio notarial caso de ausencia de conflicto o afectación a menores. Según esta, a partir de su publicación, la expresión “divorcio judicial” debe entenderse como “divorcio legal”, es decir, incluyendo tanto el notarial como el judicial. A menudo, en las escrituras de divorcio, se recuerda este mandato con una cláusula del siguiente tenor:

 

Se solicita la exención fiscal de las operaciones contenidas en el presente instrumento con arreglo a la D.A.1ª de la ley 15/2015: “Las referencias que figuren en norma de fecha anterior a esta ley a separación o divorcio judicial, se entenderán hechas a separación o divorcio legal”, en relación a las siguientes normas:

1)      Art. 33.2 L. IRPF (Ley 26/2014);

2)      Art. 32.3 L. ITP y AJD (RD 1829/1995);

3)      Art. 104.3 (RD 2/2004).

 

Docampo versus Colón



A Sebastián Docampo con frecuencia se le achaca el haber emigrado a Indias para eludir una acusación de asesinato. En realidad el asesino fue otro del mismo nombre. Lo que es Docampo navegó en business en su carabela por encargo de los Reyes Católicos. De eso va el capítulo quinto de Docampo versus Colón, del que entresaco el siguiente párrafo: 


Pega tu aliento al cuello de Sebastián, mira en el buscador, google, yahoo, el que quieras; el primer rasgo que te va a salir en todas las búsquedas es el asesino: el asesino Sebastián de Ocampo:

 

Real provisión conmutando a Sebastián de Ocampo en destierro perpetuo en la isla Española la pena de muerte que se le ha impuesto en cierta causa. 1501, 2 de Octubre:

El Rey y la Reina.-Por cuanto a causa de cierta cuestión que vos, Sebastián de Ocampo hobisteis con Juan de Velasques, vecino de la ciudad de Jerez (la cuestión fue que lo mató), fuisteis condenado en ausencia por los alcaldes de nuestra casa e corte a pena de muerte; por ende por algunas justas causas que a ello nos mueven, por la presente vos conmutamos la dicha pena de muerte en que estéis desterrado perpetuamente en la isla Española, que es en la Indias del mar Océano: e vos mandamos que dentro de sesenta días desde el día de la fecha de esta nuestra cédula, salgáis de estos nuestros reinos y embarquéis sobre mar para ir y vayáis a la dicha isla Española y estéis en ella desterrado perpetuamente, como dicho es, e no vengáis della… YO EL REY.-YO LA REINA 1.

 

A fuer de sincero, este tema del homicidio es muy agradecido al novelista: le permite explayarse con el indulto u omecillo que se concedía a los homicianos que cubrían cuota de carne de tropa para Indias o Marte: un viaje sin retorno. Dice uno de estos letraheridos bastante chapucero, que se engolfa con el tema:

 

Los hidalgos gallegos y asturianos se precipitaron hacia el Sur. Los reyes saben que son los mejores marinos y los prefieren a cualesquiera otros: por eso les disculpan todo, incluso aun cuando hayan cometido algún pequeño homicidio 2.

 

El novelista, tal vez, pero el biógrafo no puede permitirse semejantes licencias. Nuestro hombre no tiene nada que ver con ese matachín. Para empezar el genuino Sebastián, se trasladó a Indias en el tercer viaje colombino, 1498, basta consultar el rol 3, y estaba ya en La Española cuando sucedieron los hechos criminales en Jerez, a seis mil kilómetros de distancia. Para ser exactos, mientras el falso Sebastián de Ocampo se esforzaba laboriosamente en acuchillar a Juan de Velasques, año de 1500, el genuino Sebastián Docampo estaba en La Española, participando en el proceso a Colón, intentando que lo condenaran a garrote. Le iba más la caza mayor. Por lo demás, está perfectamente identificado el tal homicida, un cacereño que embarcó como labriego, acompañado de un hermano, Gonzalo, en la expedición de Ovando de 1502:

 

Gonzalo de Ocampo, que probablemente emigró para acompañar a su hermano Sebastián, a quien se había conmutado en destierro la pena de muerte en que incurriera por un homicidio cometido en Jerez de los Caballeros… 4