miércoles, 24 de noviembre de 2021

DESHEREDACIÓN DE ABINTESTATO

La ensenada de A Lanzada en su explendor: garzas, espátulas, cisnes, anátidas....


La consultante, huérfana de padres y con dos hermanos vivos A y B, quiere instituir heredero a su único hijo, sustituido por sus descendientes y establecer que, en ningún caso, le llegue a heredar abintestato su hermano A. ¿Es posible? (*)



Respuesta: Sí. Existen varias técnicas pero a mi juicio, lo más correcto y seguro es hacerlo directamente. La “desheredación del abintestato” debe hacerse en positivo, no en negativo, pues la ley prevé que el testamento es un acto de disposición, no de exclusión, algo que sí se prevé para otras instituciones, como la tutela  (El acto por el que una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos se llama testamento).

El mecanismo adecuado es la llamada sustitución vulgar en la que podemos nombrar sustitutos genéricos a todos los herederos legales, con exclusión de alguno/s. Por ejemplo:

 “Instituyo heredero universal a mi hijo X, sustituido por su descendencia. En defecto de descendencia, será sustituido por los herederos legítimos que correspondan conforme al orden de suceder de la sucesión intestada, con exclusión expresa de mi hermano don A y su estirpe, como si no existieran”.


Otra posibilidad es señalar nominativamente un tren interminable de sustitutos, pero entiendo perfectamente que no apetezca nombrar a personas semi-conocidas en un acto tan personal como un testamento.



(*) Pido disculpa a la preguntante, pues en su caso el desheredable de abintestato se trataba de su padre. Tratándose del derecho de Galicia la respuesta es la misma que si fuera un hermano, puesto que los padres no son herederos forzosos, ni legitimarios, ni nada. Pero en el Derecho Común (Código Civil) los padres son herederos forzosos en defecto de descendencia, con lo que se nos abriría otro abanico de posibilidades con la desheredación por privación de alimentos, daño moral, etc. Por eso he elegido una solución (el hermano) aplicable a ambos sistemas legales. Obviamente en el caso del padre hay que omitir lo de “y su estirpe”.

 





El capítulo octavo de Docampo versus Colón trata de la singular peregrinación de los llamados Reyes Católicos a Galicia que supuso la abducción de Sebastián Docampo, en adelante "criado de la reina Isabel".



Tengo dudas de si debo o no pararme en aquella singular peregrinación jacobea, los Reyes Católicos y doscientos criados sin olvidar varios limosneros y los maravillosos cantores de la capilla real. Sí, lo haré. Quizá debiera justificar esta digresión, diciendo que la expulsión de la patria chica que el jacobeo real traerá aparejada, fue decisiva para poner a Sebastián Docampo en el cajón de salida de su aventura vital en Andalucía, Canarias e Indias; pero la verdad es que la voy a contar porque eso a un compostelano siempre le apetece. Los Católicos fueron una peregrinos muy rumbosos, los que más, que se recuerde.

En 1486 la guerra de Granada comenzaba a hacerse endémica, quien se podía imaginar que aquellos moros viciosos que se apuñalaban entre sí, iban a resistir tanto. El placer voluptuoso que experimentaban las mesnadas cristianas al convertirse en carne picada y ascender ipso facto al Paraíso, empezó a desleírse. Aquello era como la primera gran guerra: duraba demasiado. Al menos la corona y cuatro prebostes seguían ardiendo en santo entusiasmo. La toma de Loja proveyó a la reina castellana de cruces, cálices de plata y de libros, objetos por los que siempre manifestó querencia. ¿Habrá sido esta la causa del impulso místico? ¿Lo otro? No sé, el caso es que a los reyes se le despertó el deseo de agradecer personalmente la ayuda guerrera a Santiago, “Luz y patrón de las Españas, espejo y guiador de los reyes 8”. Las tropas españolas siempre entran en combate al grito de ¡Santiago! y justo sería agradecerle al patrón la toma de una plaza tan estratégica. Si sólo fuera eso…

El séquito, está dicho, era muy melódico, con la capilla real, músicos y cantores: alguien debió avisar de que allá, tras los montes de León, en la remota Galicia, se cantaba y se cantaba sin cesar. Ése alguien debió haberles aclarado que antes se bebía, se bebía, se bebía. No se perderán la ocasión ni el príncipe heredero, Juan, ni la infanta, Isabel. De Córdoba (17/07/1486) a Santiago (15/09/1486) en plena canícula, el viaje debió ser duro, pero lo peor era el acoso inmisericorde de los romeros con manos extendidas que pedían limosna. Todo un equipo de limosneros, dirigidos por Ovalle, tenia que estar atento a las peregrinas necesidades con que se incordiaba a sus altezas: éste, que se le murió el burro; el leproso, ya se sabe; aquel, que le apalearon los bandidos. Ya de salida se atropelló a un aldeano mientras la corte se solazaba con el juego de cañas y hubo que limosnearlo con siete reales.

Uno de los motivos secundarios, el típico conde gallego rebelde, el de Lemos, se presentó en Benavente a pedir perdón y la fácil resolución del asunto le procuró una pena leve: no podría volver a entrar jamás en Galicia. Pero el presagio no era bueno, más bien muy malo, para los demás nobles. Tras unas cuantas limosnas más, arribaron a Santiago tan rumbosos peregrinos 9. Los petrucios en sus pazos sintieron cierta opresión en el pecho y no era por el calor.

La catedral estaba abierta día y noche, puesto que carecía de puertas. Los peregrinos permanecían meses en su interior lo mas cerca posible de la sacra tumba: sin solución de continuidad había rezos, sermones, confesiones, cantos, procesiones y fallecimientos: el descomunal hedor de sudores, vómitos, esputos y cadáveres en descomposición se sahumaba con el incensario más grande del Mundo, el botafumeiro de plata, que hacía balanceos espeluznantes de punta a punta del enorme trasepto, jalado rítmicamente por los ocho tiraboleiros. Los reyes pasaron allí una madrugada, dentro de las rejas que protegen el arca marmórea de los santos huesos, junto al famoso coro pétreo. En cierto momento, sin querer, la infanta Isabel se arrimó a la verja y hete aquí un coro de desgraciados que se arroja a impetrarle limosna: menos mal que la reina lo ve y hace un gesto con la frente al limosnero. Un real y medio a cada uno. Otro se dará a una mujer excomulgada por deudas “para que le levantasen la excomunión”. También hubo para una aldeana noctámbula que traía al cuello un niño de lloro potente que hizo mover las cejas a la reina: el príncipe Juan sufría de insomnio. A un tal Guillermo, diz que criado del rey de Inglaterra, le tocaron diez florines porque se le murió el caballo siendo romero a Santiago 10. Diz.

Creo que hay que ser muy sectario para negar que el pueblo llano se sintió encantado con los reyes, sobre todo con la institución que trajeron: la Hermandad, una fuerza policial vestida con mangas verdes que asaeteaba in situ a los bandoleros y que no perdía su aplomo con los de más alcurnia, con o sin figura de juicio.


martes, 16 de noviembre de 2021

EL ADMINISTRADOR DE LOS HIJOS DEL DIVORCIADO/A

  

El cambio horario obliga a los senderistas a servirse de luces de minero


A la consultante le preocupa que, si ella falta, su ex administre los bienes de su hija pequeña, como cotitular de la patria potestad. Pregunta si puede nombrar a otra persona como administrador y que este proceda inmediatamente a la venta de determinada vivienda de su propiedad exclusiva, sin más trámites.

 

Respuesta: Ningún problema. Todo el que deja bienes a un menor a título gratuito puede nombrar administrador a quien desee (aunque no sea el padre cotitular de la patria potestad) y establecer las reglas de administración y disposición de los mismos, según el artículo 205 del Código Civil. Por lo tanto, al administrador, además de las funciones ordinarias como ir al banco, cobrar alquileres o gestionar impuestos, puede perfectamente conferírsele la facultad de vender una vivienda del menor sin necesidad de autorización judicial.

 

La norma, recientemente introducida en el Código Civil, entiendo que también es aplicable en Galicia por existir laguna legal al respecto.



El capítulo séptimo de Docampo versus Colón a través de una fictícia visita al Panteón de los Campo en el santiagués san Domingos de Bonaval, profundiza en la significación de la familia do Campo, un linaje que confluirá con el de los conde de Altamira. Esté es un fragmento:

Cinco siglos más tarde un puntilloso profesor ayudante recogerá ese pensamiento de Sebastián que ha quedado flotando impregnado en las esporas del musgo, pegoteado, como la saliva de plata de las babosas en el granito envejecido de los capiteles; lo explicará a sus alumnos de una forma moderna, el diría científica. El panteón conjunto de Moscosos y Campos en San Domingos es un “ejemplo de libro” de la fusión entre hidalgos y burguesía que trajeron los nuevos tiempos. Se escucharán unas risitas postadolescentes cuando suelte la especie de que los Altamira resultantes de la coyunda “serían como el resultado de una especie de apareamiento orgiástico entre los Alba y los Botín”. Los Do Campo-Mocoso —no se rían el que no le interese que se vaya—, eran burguesía adinerada (cambeadores); controlaban el poder civil (pertigueros: jefes levantiscos de la milicia de la Iglesia, abducida para sus intereses de casta): eran notarios; podían ser altos eclesiásticos (arzobispos). Ejercieron su poder desde la plaza del Campo, el epicentro de la élite, junto a la calle del Camino y la de la Moneda. Los Moscoso, la nueva nobleza, se habían aupado a la cima del señorío de Santiago a base de fuerza bruta, matrimonios y, sobre todo, una mentalidad distinta de influencia italiana, llegada por el camiño de Santiago. No, no sólo fue la introducción de las armas de fuego. Esos genoveses, esos venecianos, se habían hecho inmensamente ricos sin necesidad de robar y matar, o, al menos, de no hacerlo todo el tiempo. Los Moscoso no desdeñarán absorber al linaje cambeador. Los matrimonios con banqueros no pueden ser tan execrables: gente tan despierta como el dux de Venecia cuyo puño llega a Constantinopla, los concierta para sus hijas. No hablemos de los Médicis, que se van a permitir comprar un Santo Padre, miento, digo tres, tres papas. Incluso una vez perdido su sentido original, la palabra cambeador seguirá usándose en Santiago a continuación del nombre como una especie de título de nobleza: es lo mismo que llamarle a un castellano “conde de” o “marqués de”. 

martes, 9 de noviembre de 2021

HERENCIA "A MEDIAS"

 

Puesta de sol en Major (Sanxenxo)

Pregunta: Nuestros difuntos padres nos han dejado en testamento la casa ganancial a ambos hermanos por partes iguales. Yo quiero mejorar en vida a mi hijo con mi mitad de la casa. ¿Puedo, o necesito liquidar gananciales con mi hermano adjudicándonos la vivienda por mitades indivisas, para después mejorar a mi hijo en mi cuota?

 

Sin ningún problema. El derecho de Galicia prevé la liquidación automática de la sociedad de gananciales si ambos cónyuges hubieran testado de forma coincidente y ambas herencias estén deferidas. Siendo así, como me dice, vd. es dueño automáticamente de una mitad indivisa de la propiedad, en comunidad romana, pudiendo disponer de ella como guste, con independencia del otro comunero (art. 207.2.2º).

 


Docampo versus Colón

El capítulo sexto de Docampo versus Colón trata de diferenciar a Sebastián Docampo de otros dos personajes con los que a menudo se le confunde a cuenta de su encomienda de Azua (sur de La Española): el bachiller Varela y el mariscal Pedro Gallego. Estás líneas se refieren al segundo, el preferido de los cronistas de ultramar.

 

El siguiente rival es el mariscal Pedro Gallego, un baquiano llegado cuando el Almirante vino a poblar la isla, o sea, el 2º viaje colombino. Esta tesis es la hidra de mil cabezas. Sorprende que todos los historiadores dominicanos acepten la teoría, puede que se hayan contagiado de una pandemia de intertextualidad, tan contagiosa como el coronavirus. Lo que más descoloca es la mezcla de rasgos; introduces en el buscador de Google “el mariscal y comendador Pedro Gallego, dueño de la hacienda Compostela” y aparece el monstruo de Frankenstein: Un individuo hecho de retazos de otros, el cual a su vez se fusiona de nuevo con todo aquel que pilla a tiro, sea con Diego Méndez, el medio portugués que Colón envió al océano en canoa; sea con un tal Mariscal (de apellido) o con el mariscal (de grado militar) que combatió al proto mambís Enriquillo.

¿Quién es? ¿Es el comendador gallego?

Quizás valga la pena una reseña de las principales opiniones, pues bajo ellas se pueden esconder enseñanzas útiles:

 

El español Pedro Gallego y la hacienda de Compostela… Era éste un español encomendero que se ubicó en estas inmediaciones (Azua), viviendo a expensas de los indios que vivían en el lugar… Pero lo cierto es que funda una hacienda a la que denomina Compostela en honor a su tierra natal, a saber Santiago de Compostela 18.

 

Diego Velázquez llegó a la vecindad donde radicaba Pedro Gallego y allí conoció a Diego Méndez, acordando proceder a la fundación de la villa, bautizándola simplemente con el nombre de La Natividad de Nuestra Señora de Compostela de Azua… 19

 

Villa de Compostela de Azua, fundada por un gallego de apellido Mariscal, hacia 1504. En su principio era una hacienda a la que Mariscal le puso el nombre de Compostela, hecha por este junto al pueblo indígena de Azua 20.

 

Nuestra villa o poblado también era llamado Compostela. Esto era en referencia a la hacienda Compostela, que tenía el español Pedro Gallego. Azua de Compostela… 21.

 

Entre las villas fundadas por Diego Velázquez, Azua fue una de ellas… en las cercanías del pueblo indígena de Cuyocagua, donde también estaba la hacienda de Pedro Gallego 22.

 

Se llamó Compostela en memoria de un caballero comendador llamado Diego Méndez, natural de Galicia, que estaba avecindado allí (Azua) y que hospedó en su casa a Ovando, cuando este regresaba a Santo Domingo de su célebre campaña a Jaragua 23.

 

Cuando Diego Méndez llega a Azua se entrevistó “en la provincia de Azua con el Comendador y Mariscal Pedro Gallego, dueño de la hacienda Compostela 24”.

 

¡A la vista está! ¡La evidencia es abrumadora, escandalosa! Si la cosa fuera por votación, Pedro Gallego sería el comendador Gallego de Azua. Mayoría absoluta.

Se queda uno pasmado ante semejante unanimidad. Cuesta trabajo entender como semejante legión de historiadores comprueba sus datos. Sin duda el rasgo de gallego, el único cierto, les ha obnubilado. Porque de lo que uno se entera si ya ha recibido la vacuna de Pfizer contra la intertextualidad es que el tal mariscal Pedro Gallego, ni era comendador (ni siquiera en sus variedades comendero o encomendero), ni era de Azua.

De Pedro Gallego nos cuentan las fuentes que era un próspero empresario, tanto inmobiliario como del sector de las tejas, un artículo de lujo que se importaba de España. Llegará a ser regidor de Santo Domingo, de donde era vecino, ciudad separada de Azua por más de veinte leguas (100 km) de caminos impracticables. ¿Porque no era comendador? No lo era, es todo lo que sabemos. En el repartimiento de Santo Domingo (en el de Azua no tenía nada que rascar… ni rascó), se le asignan únicamente naborías de casa. Destacó por haber subvencionado de su bolsillo una capilla lateral para el convento dominicano de San Francisco, de ahí que el rey lo recompensara con el extraño título de mariscal. Su piadosa majestad promocionaba así que en Indias se levantasen templos de cal y canto, no chozos cubiertos de paja.

No fue comendador y no porque no porfiase por ello; fue mariscal, signifique eso lo que signifique. Su única relación con la encomienda de Azua será el haber constituido un espécimen mas del género Galaicus Galaicus, vulgo, gallegos; pero ya se ha advertido que es un taxon muy uniforme, debiendo esforzarse el investigador en la dilucidación de diferencias entre individuos. Éste, se dedicaba a los negocios:

 

Venta de unas casas y de un mesón en la ciudad de Santo Domingo… vendió unas casas y con ciertos tiempos un mesón que ha por lindado casas y buhíos de Alonso de González y de la otra casa de Pedro Gallego, todo lo cual diz que estaba en poder de… el dicho Gil González le había prometido a él de se las vender 25.

 

Pero Gallego, regidor, vecino de esta villa de Santo Domingo, 20 pesos de un pago total de 50 26. (Pago destinado a abono de las tejas con que fue techada la Casa de Fundición de La Buenaventura, la primera de América).

 

Pedro Gallego edifica a su costa una capilla lateral a la iglesia del convento de San Francisco en Santo Domingo 27. La cita precisa que la capilla carece de “preciosismos arquitectónicos”.

 

Seguro que este buen hijo de la Santa Iglesia no se esperaba la magnifica recompensa que su devoción recibirá, ya en la Tierra.

 

No tardaron, al parecer, los franciscanos en poner manos a la reparación de los daños (del huracán) y en proseguir la obra. Sabemos que la capilla mayor estaba terminada antes de terminar el año de 1511, y poco después debió entronizarse en ella el Santísimo Sacramento, para lo que donó “un sagrario de piedra y bien labrado” Pedro Gallego, vecino importante, a quien el Rey premio esta donación con el título de mariscal 28.

 

Seguro que Pedro Gallego no esperaba tan magnífica recompensa, el mariscalato; la esperaba mayor. Pero no hubo encomienda para él. Me temo que su sangre tal vez no estuviese lo suficientemente acrisolada.

 

El repartimiento de indios llamado de Alburquerque, pero que mangoneaban los Arce, pasó por Santo Domingo el 9 de diciembre de 1514. Cuando Pedro Gallego fue a abrir su regalo, esto fue lo que se encontró:

 

A Pedro Gallego, vecino de dicha ciudad (Santo Domingo), casado con mujer de Castilla, 33 naborías de casa 29.

 

Es decir, indios sólo útiles para casa en la racista mentalidad imperante, que no caciques guatiaos con su tribu aparejada y la correspondiente encomienda territorial. Pero era un tipo de posibles, la generosa asignación de naborías lo demuestra. Además, recibirá una inesperada propina, quizás las tejas tuvieran que ver en esto. Cuando tocan a reparto en La Buenaventura ¿qué sorpresita se encuentra?

 

A Pedro Gallego, 1 naboría 30.

 

Compostela de Azua no desempeña papel alguno en la peripecia vital del mariscal Pedro Gallego como lo demuestra que los repartimientos de naborías en los que participa sean los de Santo Domingo y Buenaventura. No deja de ser una prueba adicional la testifical que prestará en uno de los recursos contra el reparto de Alburquerque. Se trata de una probanza fechada en Santo Domingo, a 23 de marzo de 1528 a petición de Juan de Rojas. Se quejaba este, por la calidad de su persona y los muchos servicios que ha prestado a su majestad, de que el repartidor le hubiese birlado cierto fantástico cacique que tenía encomendado: Çemires Macoriz. A cambio, le dio otro “con poca gente y mala” Entre los hechos sobre los que se pide deposición a los testigos, figura este, muy interesante a mi juicio:

martes, 2 de noviembre de 2021

DIVORCIO JUDICIAL = DIVORCIO NOTARIAL

 

Los cañones del Sil, una alternativa para "puentes" otoñales. Cachopo en Parada de Sil

El divorcio notarial produce exactamente los mismos efectos que el divorcio judicial. La pereza mental de cierta minoría de profesionales del derecho induce a algunos de sus clientes a aguardar meses en el juzgado por lo que podrían resolver en un par de días en una notaría (y a un coste exponencialmente menor), alegando que las leyes que regulan la las exenciones fiscales caso de ruptura del vínculo conyugal o el derecho a pensión en los casos de separación o divorcio, hablan exclusivamente de “divorcio judicial”. Probablemente no han tenido tiempo de leer la disposición adicional 1ª de la ley 15/2015 que introdujo en nuestro derecho de divorcio notarial caso de ausencia de conflicto o afectación a menores. Según esta, a partir de su publicación, la expresión “divorcio judicial” debe entenderse como “divorcio legal”, es decir, incluyendo tanto el notarial como el judicial. A menudo, en las escrituras de divorcio, se recuerda este mandato con una cláusula del siguiente tenor:

 

Se solicita la exención fiscal de las operaciones contenidas en el presente instrumento con arreglo a la D.A.1ª de la ley 15/2015: “Las referencias que figuren en norma de fecha anterior a esta ley a separación o divorcio judicial, se entenderán hechas a separación o divorcio legal”, en relación a las siguientes normas:

1)      Art. 33.2 L. IRPF (Ley 26/2014);

2)      Art. 32.3 L. ITP y AJD (RD 1829/1995);

3)      Art. 104.3 (RD 2/2004).

 

Docampo versus Colón



A Sebastián Docampo con frecuencia se le achaca el haber emigrado a Indias para eludir una acusación de asesinato. En realidad el asesino fue otro del mismo nombre. Lo que es Docampo navegó en business en su carabela por encargo de los Reyes Católicos. De eso va el capítulo quinto de Docampo versus Colón, del que entresaco el siguiente párrafo: 


Pega tu aliento al cuello de Sebastián, mira en el buscador, google, yahoo, el que quieras; el primer rasgo que te va a salir en todas las búsquedas es el asesino: el asesino Sebastián de Ocampo:

 

Real provisión conmutando a Sebastián de Ocampo en destierro perpetuo en la isla Española la pena de muerte que se le ha impuesto en cierta causa. 1501, 2 de Octubre:

El Rey y la Reina.-Por cuanto a causa de cierta cuestión que vos, Sebastián de Ocampo hobisteis con Juan de Velasques, vecino de la ciudad de Jerez (la cuestión fue que lo mató), fuisteis condenado en ausencia por los alcaldes de nuestra casa e corte a pena de muerte; por ende por algunas justas causas que a ello nos mueven, por la presente vos conmutamos la dicha pena de muerte en que estéis desterrado perpetuamente en la isla Española, que es en la Indias del mar Océano: e vos mandamos que dentro de sesenta días desde el día de la fecha de esta nuestra cédula, salgáis de estos nuestros reinos y embarquéis sobre mar para ir y vayáis a la dicha isla Española y estéis en ella desterrado perpetuamente, como dicho es, e no vengáis della… YO EL REY.-YO LA REINA 1.

 

A fuer de sincero, este tema del homicidio es muy agradecido al novelista: le permite explayarse con el indulto u omecillo que se concedía a los homicianos que cubrían cuota de carne de tropa para Indias o Marte: un viaje sin retorno. Dice uno de estos letraheridos bastante chapucero, que se engolfa con el tema:

 

Los hidalgos gallegos y asturianos se precipitaron hacia el Sur. Los reyes saben que son los mejores marinos y los prefieren a cualesquiera otros: por eso les disculpan todo, incluso aun cuando hayan cometido algún pequeño homicidio 2.

 

El novelista, tal vez, pero el biógrafo no puede permitirse semejantes licencias. Nuestro hombre no tiene nada que ver con ese matachín. Para empezar el genuino Sebastián, se trasladó a Indias en el tercer viaje colombino, 1498, basta consultar el rol 3, y estaba ya en La Española cuando sucedieron los hechos criminales en Jerez, a seis mil kilómetros de distancia. Para ser exactos, mientras el falso Sebastián de Ocampo se esforzaba laboriosamente en acuchillar a Juan de Velasques, año de 1500, el genuino Sebastián Docampo estaba en La Española, participando en el proceso a Colón, intentando que lo condenaran a garrote. Le iba más la caza mayor. Por lo demás, está perfectamente identificado el tal homicida, un cacereño que embarcó como labriego, acompañado de un hermano, Gonzalo, en la expedición de Ovando de 1502:

 

Gonzalo de Ocampo, que probablemente emigró para acompañar a su hermano Sebastián, a quien se había conmutado en destierro la pena de muerte en que incurriera por un homicidio cometido en Jerez de los Caballeros… 4

lunes, 25 de octubre de 2021

PARTICIÓN CON LEGALMENTE REPRESENTADOS: AUTORIZACIÓN O INTERVENCIÓN JUDICIAL

Como el post va de lagunas, ahí va la de Sanabria

I.-SITUACIÓN ANTES REFORMA (Ley 8/2021)

A.-En el Derecho Común:

─Autorización judicial: Necesaria a posteriori, no a priori (272 y 1060 CC).

─Intervención judicial (defensor): Necesaria si conflicto intereses (299 CC).

B.-El el Derecho de Galicia.

─Innecesaria tanto la aprobación (anterior o posterior) como la intervención judicial (art. 271 LG).

 II.-SITUACIÓN TRAS REFORMA (Ley 8/2021).

a.-En el Derecho Común:

─Autorización judicial: Necesaria a posteriori, no a priori (289 CC)

─Intervención judicial (defensor): Innecesaria si más de 1 persona de apoyo.

b.-En el Derecho de Galicia (*)

─Innecesaria tanto la aprobación (anterior o posterior) como la intervención judicial (art. 271 LG).

 

Se discute que le pasa a las vacas que pastan en el lago de Sanabria

(*) Sobre el efecto de las sucesivas reformas y contra-reformas de normas estatales y autonómicas actuando sobre una misma materia (el Derecho Civil), me remito a la opinión formulada en la post anterior. O sea:

Parece conveniente para enfocar el tema poner aquí unas líneas sobre la permanente contradicción que se produce en nuestro país entre las leyes autonómicas y las estatales, al ir legislando ambas administraciones sobre la misma materia a lo largo de sucesivas reformas y contra-reformas. La doctrina actualmente sentada por el TC (STC 1/2003) es que cuando hay contradicción entre una norma autonómica y una estatal, una de las dos es inválida, por lo que existe un conflicto institucional, que solo puede resolver el propio Tribunal Constitucional.

Con lo que de nuevo hacemos un pan con unas tortas: si hay que esperar una década a que el Constitucional resuelva, significa que la Justicia española es muy pobre en soluciones, casi inoperante.

Encuentro acertada la opinión para “ir tirando” del catedrático de la UAM Velasco Caballero, basándose en parte en la STS 4687/2013: El conflicto normativo debe reconducirse a posibles lagunas en normas autonómicas afectadas por nuevas leyes estatales. “En la medida en que la norma autonómica no regula en forma precisa y directa una realidad y si lo hace en cambio la ley básica estatal, podría hablarse de una laguna…” Sintetizando: si la ley autonómica tiene una laguna (desconoce el tema), prevalece la estatal; si tiene regulada la materia, prevalece la de la comunidad autónoma.

Esta materia está regulada de forma directa y precisa por el art. 271 de la Ley de Galicia: Es innecesaria tanto la aprobación judicial (sea anterior o posterior), como la intervención judicial mediante el nombramiento de defensor. Por lo tanto en Galicia no existe laguna alguna en la materia,

 


En el capítulo cuarto de Docampo versus Colón, aparte de seguir las nada inocentes razias de Pedro Madruga, se contiene la interesante revelación de que Colón obtuvo en A Coruña noticias de las tierras americanas. He entresacado estos párrafos:

 

En el primer caso, Camiña es Ulises el astuto; la versión de los populares; en el segundo, es el villano que infringe las reglas de la caballería: la visión de los fidalgos.

 

Pero antes he hablado de uno de sus dos superpoderes, dejando colgado cual pudiera ser el otro. La compañía de escopeteros lo era en realidad de marines: estamos hablando de soldados marineros —y marinos—, todo en uno, sin distinción de roles entre unos y otros. La peculiar configuración de Galicia, segmentada por brazos de mar llamados rías, explica el éxito de la fórmula. Navegar de Cangas, la ciudad de las brujas, a Vigo, puede llevar una hora; andar esa distancia, días. Así cuenta Aponte una razzia de Camiña sobre Pontevedra:

 

desplazándose en barco de Cangas a Vigo y de Vigo a Pontevedra, recorriendo las rías de Pontevedra y Vigo 9.

 

 Si venían mal dadas y su enemigo Montenegro se revolvía, la compañía podía de desaparecer rauda, en un soplo de salpicaduras y copos de espuma.

 

Hurtose don Pedro a la pelea, acaso porque eran desproporcionadas sus fuerzas para hacer rostro a su contario, y embarcándose con su gente tomo tierra en Vigo 10.

 

Esta task force naval era útil incluso para la poliorcética, permitiendo caídas fulgurantes sobre fortalezas al estilo vikingo, antes que les diera tiempo siquiera a ponerse en defensa. Así cayó la torre de A Lanzada cuyas románticas ruinas hoy proporcionan bellas fotos a los recién casados:

 

binieran con mucha gente de Pontevedra en una galera e en una nao, en la combatieron e tomaron e así tomada la derribaron 11.

 

No le faltarían a Madruga velas con que cruzar las rías Baixas de aquí para allá; su padre putativo, Fernán Yáñez, del que heredó el señorío ante la carencia de descendencia del legítimo, Álvaro Páez, deja mandadas en su testamento:

 

Las mis naves, navíos y aparejos y jarcias y cosas dellas… 12

 

Y no se crea que hablamos sólo de navegación costera; la tropa de Sotomayor hacía la carrera de Portugal por los mismos rumbos que Colón por aquel entonces, y posiblemente, más de una vez, en su compañía si atendemos a la fácil relación posterior en Indias entre Diego, el hijo de Colón, y Cristóbal, el hijo del de Camiña. La acción (que se narra en gallego fácil) pretende levantar el cerco de A Coruña:

 

e nesto enviou a o conde de Camiña a Portugal por galeras, as cales chegaron ata Muxía e de alí tornáronse a Portugal, polo recado que lles deron 13.

 

El de Coruña era un puerto sin secretos para Cristóbal Colón. Alejandro Geraldini, su amigo íntimo, nos trae a la imaginación una ronda del Descubridor por las tascas del puerto coruñés, escuchando con el aliento contenido esas historietas fantásticas que tanto tendrán que ver, tanto con su gloria, como con su némesis.

 

Dicen que Colón había oído en Cluvio, ciudad de Galicia (Clunia, hoy A Coruña), que ciertos navegantes traídos y llevados de acá para allá largo tiempo por estos mares habían visto monstruos naturales y que cierta clase de hombres habían visto tierra por estas latitudes 14.

 

De donde se deduce que marineros coruñeses descubrieron América sin salir siquiera de la taberna. Aun sucede.

jueves, 14 de octubre de 2021

¿NULIDAD DE LAS HERENCIAS A LOS ASILOS?

 

Puebla de Sanabria, casi Galicia

Me refiero al nuevo artículo 753 del Código Civil tras la reforma por la llamada ley de la discapacidad, ley 8/2021 que entró en vigor el pasado 3 de septiembre de 2021. O sea que estamos hablando para los que vayan a fallecer después, cualquiera que fuese la fecha del testamento. Como solemos, primero trataré el tema en términos generales, para después centrarme en su aplicación bajo las leyes de Galicia.

Señala el nuevo artículo 753 que será nula la disposición testamentaria hecha por las personas que se encuentren internadas por razones de… asistencia, a favor de sus cuidadores que sean titulares, administradores o empleados del establecimiento público o privado en que aquellas personas se encuentren internadas; también será nula la disposición realizada a favor de dichos establecimientos.

 (Omito el tema de la disposición realizada por hospitalizados a favor de sanatorios u hospitales porque no conozco ningún caso).

 Antes que nada, una precisión terminológica: la ley se refiere a los geriátricos, no a las residencias de ancianos puras. Es decir, establecimientos para personas que necesitan estar internadas por motivos de atención permanente. Claro que si nos conformamos con esto nos quedaríamos a dos velas, puesto que la mayoría de los establecimientos son mixtos: en parte residencias de ancianos, en parte geriátricos para los que necesiten asistencia permanente; con frecuencia los primeros pasarán con el transcurso del tiempo al grupo de los segundos  por el inexorable declive del ser humano. En tal caso ¿a qué atenerse? Parece que la perspectiva debe ser, no la objetiva, la del establecimiento, sino la subjetiva, la del interno que precise o pase a precisar asistencia permanente (médica, enfermería, higiene, alimentación, salud mental y un largo etcétera). Te escucho, amigo consultante, ya sé que los supuestos intermedios serán numerosísimos. Es que si de algo podemos estar seguros es que la nueva norma va a ser una fuente de pleitos.   Un criterio, tan bueno o malo como cualquier otro puede ser el que ofrece el art. 2.2 de la ley de la Dependencia: persona dependiente, y por ello necesitada de asistencia es “la que se encuentra en una situación permanente que le impide llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria y por consiguiente precisa ayuda importante de otra u otras personas para realizarla”.

La crítica a vuelapluma de la norma, sin haber dado aún mucho tiempo a la reflexión parece de cajón. ¿Acaso no teníamos una Constitución que en el art. 33 consagraba el derecho a la propiedad privada?  Entiendo que se pretende evitar la captación de voluntades, pero aquella Constitución que teníamos también decía algo de la presunción de inocencia, creo que en el 24. ¿O estaré equivocado?

 

En cuanto al Derecho de Galicia, ya es otro cantar: entiendo la norma completamente inaplicable en nuestro territorio foral.

Parece conveniente para enfocar el tema poner aquí unas líneas sobre la permanente contradicción que se produce en nuestro país entre las leyes autonómicas y las estatales, al ir legislando ambas administraciones sobre la misma materia a lo largo de sucesivas reformas y contra-reformas. La doctrina actualmente sentada por el TC (STC 1/2003) es que cuando hay contradicción entre una norma autonómica y una estatal, una de las dos es inválida, por lo que existe un conflicto institucional, que solo puede resolver el propio Tribunal Constitucional.

Con lo que de nuevo hacemos un pan con unas tortas: si hay que esperar una década a que el Constitucional resuelva, mientras los herederos abintestato se matan con los administradores del geriátrico (favorecido con la herencia), significa que la Justicia española es muy pobre en soluciones, casi inoperante.

Encuentro acertada la opinión para “ir tirando” del catedrático de la UAM Velasco Caballero, basándose en parte en la STS 4687/2013: El conflicto normativo debe reconducirse a posibles lagunas en normas autonómicas afectadas por nuevas leyes estatales. “En la medida en que la norma autonómica no regula en forma precisa y directa una realidad y si lo hace en cambio la ley básica estatal, podría hablarse de una laguna…” Sintetizando: si la ley autonómica tiene una laguna (desconoce el tema), prevalece la estatal; si tiene regulada la materia, prevalece la de la comunidad autónoma.

Yendo a lo nuestro. ¿Regula la ley de Galicia la disposición testamentaria a favor del cuidador? Si claro. Y dice justo lo contrario que la nueva norma estatal. Donde la ley estatal dice que “será nula la disposición… a favor de sus cuidadores”, que sean empleados del establecimiento donde esté internado el testador, o a favor del propio establecimiento donde se presten cuidados (753 CC), dice la Ley de Galicia en su artículo 203: “Será válida la disposición en favor de quien cuide al testador”, sea persona o personas, jurídica o no. A mayor abundamiento las ley de Galicia regula causas de inhabilidad para suceder (como el hecho de estar divorciado, separado, de hecho, en trámites, etc.), sin que aparezca la tal del establecimiento asistencial, algo lógico, puesto que sería contradictoria con su propio texto.

 Por lo tanto en Galicia no existe laguna alguna en la materia, ni siquiera un charco. La cuestión está regulada de forma precisa y directa por nuestra ley civil, la 2/2006. En consecuencia, en territorio gallego hay que descartar la nulidad de la institución en favor de los cuidadores, sean personas físicas o jurídicas (geriátricos), públicas o privadas.

Naturalmente una norma que  presupone conflictos constitucionales y autonómicos a tutiplé está destinada a dar mucho juego a nuestros jueces y tribunales, cuyas brillantes argumentaciones esperamos con impaciencia.

 

 


El capítulo tercero de Docampo Versus Colón está dedicado al "Campo" de Compostela, un lugar muy especial que no servía precisamente para el cultivo de la remolacha. El siguiente fragmento puede dar una idea de que clase de campo se trataba:


Entre las rememoraciones de su infancia, Sebastián seguiría oyendo a su nodriza (con la que habría permanecido hasta los tres años, pasados los cuales una criatura ya es viable y, por ello, susceptible de ser acogida en un hogar de bien) que le hablaría de aquel Santiago de Compostela, tan ligado a la familia Do Campo.  Miles de romeros afluyendo uno detrás de otro, cargadas sus bolsas de monedas de oro ¿Quién tiene tiempo para ir a Roma? Hijo, para buscar oro no hay que ir lejos. Para esas cosas a los galeguiños nos basta con Santiago, el Hijo del Trueno.

En su catedral el aire estaba tan enrarecido por el hedor de los peregrinos que había que colgar del techo un gigantesco botafumeiro de plata, el cual danzaba a ras de las sobrecogidas cabezas, o un poco más abajo para que dejasen de pecar, esparciendo una acre estela de olor a incienso. ¡Que fabuloso negocio! Junto a las viejas estirpes, vinculadas por parentesco a la Iglesia y a la explotación del Templo, comenzó a sobresalir a finales del siglo XIII la de los cambeadores. Los cosmopolitas romeros traían:

 

dineros de plata y de oro que no eran conocidos y muchos malditos 2.

 

 Y ¿qué hizo el obispo para solucionar el problema? Pues nada, facultó a doce caballeros cambeadores para que cada uno pusiese ante la puerta del Camino dos mesas doradas y pintadas, y dentro monedas; y que las cambiasen. No podrían ser hijos de moro, judío, barragán ni barragana —a Sebastián se le empañarían los ojos al oír aquello— y, con las ganancias, pondrían cirios para alumbrar por de noche al Apóstol y a los peregrinos. Con el tiempo —por así llamar al dinero—, supieron rodearse de una mística caballeresca y elitista a fuer de Templarios de la catedral de Santiago, émulos de aquellos otros que defendían el templo de Jerusalén. En el consistorio, donde se sentaban los próceres de Santiago, era frecuente ver en sus bancos a apellidos cambeadores, como Abraldes y Do Campo.

Pero los Campo sentían una piedra en el estómago.

Vale que en las ciudades italianas tengan por muy honroso el oficio de banquero, pero, por estos lluviosos pagos parece como si te faltase algo para pasear por la rúa do Camiño o la de Solovio con la cabeza bien, bien alta. Dale con la cháchara italiana, pero ¡pardiez! ¿Qué es lo que hizo Jesucristo con los mercaderes del Templo? ¿Qué? Por suerte el oro es un metal muy maleable, de múltiples utilidades, llegando a conmover al mismo Cupido: ello facilitó la solución del problema: la alianza matrimonial con la poderosa casa nobiliaria de Moscoso, señores de Altamira. La gente aun sigue pensando en un Creso cuando le hablan de un Campo y eso es todo lo que necesita saber un joven que se dispone a abrirse camino en la vida, sin cansar demasiado el brazo con la espada. En Castilla nadie tiene por qué saber que en Tuy no existe ni un solo Campo o Docampo censado.

El joven Sebastián se asomaría a la ventana con la mirada puesta en las viejas casas de piedra de Tuy, pero descubriría que tenían los sillares desbaratados por la porfía de Camiña para arrebatar la villa a su señor natural, el obispo Diego de Muros. Los viejos cubos de granito, recubiertos de musgo la traerían a la mente la gran casa del Campo en Compostela, la sede de la familia que después también sería Moscoso. Muchas historias se contaban de ella, quizás Sebastián entrevió los muros del palacio en alguna de las campañas a que su padre lo había llevado como paje, pero eso no lo puede recordar.

La casa-torre en la plaza do Campo era el principal edificio de los Moscoso-Docampo, en el epicentro mismo de la ciudad, junto a las calles del Camino 3. Primer edificio condal en Compostela, contaba con docenas de cámaras, sala, cuadra y bodega. En el portal, solado de grandes sillares de granito, tan amplio como una docena de casas del entorno, estaba centralizada toda la burocracia de los asuntos Altamira: allí se cobraban rentas y se despachaban asuntos, ante la rabia impotente de la Iglesia, puesto que al arzobispado correspondía el monopolio del ejercicio de la Justicia 4. El primer conde se había encargado de liberar por vía testamentaria “mi casa del Campo” de toda dependencia de la Iglesia 5; un auténtico mandoblazo post mortem, como los del Cid.

¿Pero que rayos tenía este dichoso Campo que lo hacía tan interesante, insustituible por cualquier otro pazo, torre o fortaleza? Debe resultar extraño el caso de una plaza con una estrella exclusiva para que la ilumine a ella sola, pero esa plaza, hoy llamada de Cervantes, la tenía y la tiene.

 

a partir de 1842 se empezó a conocer popularmente el lugar como plaza de Cervantes, denominación que no se haría oficial hasta 1886. Eso sí, la fuente era antigua, ya que está documentada desde principios del siglo XV, habiéndose denominado su emplazamiento con anterioridad al nombre actual, Campo de la Estrella (Campo Estela, en latín vulgar) y Campo o plaza del Pan 6.

 

O Campo da Estela para los santiagueses de los siglos XV y XVI (que combinaban el uso latín vulgar con el del gallego), hace alusión al punto exacto en que un lucero descubrió al ermitaño Pelagio la tumba del Apóstol, más adelante un suburbio de la ciudad de Santiago. Por una elipsis de la preposición, habitual en la toponimia gallega (Campo Marzo, Campo Becerro, Campo Lameiro…) se produce la voz Campo-Estela o Compostela, creo que en este último caso por el arbitrario desplazamiento del artículo gallego o por parte de un copista foráneo. En el Medievo, dos suburbios acabarían por dar nombre al conjunto de la ciudad apostólica: primero, Libredón y, años más tarde, Compostela, siendo este último el que ha predominado. Debemos aclarar que no pretendemos hacer etimología: los eruditos se atreven a derivar el topónimo de las voces célticas Cómboros (escombros) y Steel (mineral); pero aquí sólo pretendemos modestamente reflejar el sentir popular sobre el apelativo. Ya desde el libro de Turpín (siglo XII) y los romances de peregrinos se tuvo claro que el hallazgo de la tumba fue cosa de una estrella y el viejo Burgo está plagado de estrellas de ocho puntas, como las dos de la plaza de Platerías o la que adorna la pared del viejo consistorio en la plaza do Campo Estela. Un ejemplo lo encontramos en cierta Alegoría que habían preparado los estudiantes para las fiestas del Apóstol de 1508: no se les ocurrió mejor horterada que representar a Galicia como un genio con una estrella en la frente, que guía por la rua do Campo a los discípulos del Apóstol 7. Otra cita podemos verla en cierto famoso texto del siglo XVI:

 

La Apostólica Metropolitana Iglesia tomó por insignia el Túmulo lleno del resplendor de una estrella, y la población el nombre de esta, llamándose Campo-estela, que con muy poca alteración compone el de Compostela 8.

 

Acude a nosotros el pensamiento de que proclamarse de Campo (do Campo Estela) en los siglos XV y XVI era tanto como decirse de Santiago o santiagués. O compostelano, pues la denominación de la parte, el suburbio Compostela, acabó aplicándose al todo, Santiago. Ello no implica en Sebastián renuncia u ocultación de su lugar de nacimiento, Tuy; en el encabezado de su testamento ambos gentilicios conviven en armonía. Pero Tuy era el Verdún de la primera gran guerra, un dantesco campo de batalla atestado de escombros que incluso había perdido el aspecto de ciudad, un lugar donde te nacían, no nacías.

Los Campo del Campo se mantendrán fieles al negocio cambeador que les sostendrá durante generaciones en las inmediaciones de la cúpula bancaria: siglos más tarde, cuando la familia Altamira busque un retratista aseadito, no encontrará otro mejor que un tal Francisco de Goya. En cuanto al Campo de Santiago, lo cierto es que de allí nunca salieron grelos ni lechugas, pero, de toda la vida, tienen allí su asiento las más preclaras dinastías de banqueros.

martes, 5 de octubre de 2021

ADQUISICIÓN DE LA SERVIDUMBRE DE PASO POR USUCAPIÓN


Cataratas de A Barosa: un clásico del Otoño
 

En Galicia el derecho de paso se gana por su uso continuado durante 20 años, si se hace de forma pública, pacífica e ininterrumpida y siempre que esos veinte años sean posteriores a 6 de septiembre de 1.995.

         La historia es la siguiente. Hasta 1995 las servidumbres de paso gallegas se regían por el código civil y no podían adquirirse por prescripción de 20 años porque, al no ser continuas (no se está pasando constantemente), lo vedaba el artículo 537. Pero entonces vino la ley gallega de 4/1995 y dijo que en Galicia sí, que en Galicia sí que se adquiría la servidumbre por paso durante veinte años. Dice esta:

 

DE LA SERVIDUMBRE DE PASO

Artículo 25.

La servidumbre de paso se adquiere por ley, por dedicación del dueño del predio sirviente o por negocio jurídico bilateral, cualquiera que sea la forma en que aquél se expresase. Igualmente, puede adquirirse por su posesión pública, pacífica e ininterrumpida durante el plazo de veinte años, que comenzará a contarse desde el momento en que hubiese empezado a ejercitarse.

 

Como las leyes no tienen efecto retroactivo (hacia atrás) quiere decir que esos veinte años debían que ser posteriores a la fecha de efectos de la ley (06/09/1995), lo que en nuestro tiempo (2021) ya será lo normal.

 

Con posterioridad, la ley Galicia 2/2006 reguló la acción negatoria de la servidumbre. Los propietarios disponen del plazo de 30 años para ejercitar la acción negatoria, a contar desde el momento en que empezó a ejercitarse el paso, salvo que éste fuera clandestino (art. 82.1 ley 2/2006). Al dueño corresponde la prueba de que el paso se concedió por mera tolerancia (siempre dentro de los 30 años, después ya está consolidado el paso por usucapión).

 



El capítulo segundo del ensayo Docampo versus Colón entra ya en la parentela de Sebastián do Campo. Existe prueba documental de que estaba entroncado con el conde de Altamira, familia que usaba el Moscoso para los legítimos y el Campo para los que no; linaje a su vez hermanado con el del conde de Camiña, el famoso Pedro Madruga. De lo poco recomendable que era semejante parentela podemos destacar que estaba bien considerado tirarle una palletadas (saetazos) a la propia madre, siempre que se hiciese con deportividad. El enemigo a batir será el inefable obispo Fonseca, otro pájaro de cuidado.





He seleccionado este fragmento:

Hola Julio Cesar, tú que sabes de esto ¿te importaría continuar el relato por mí? Dices que: “Gallia est omnis divisa in partes tres”. Omnis Galicia, también: pongamos Norte, Centro y Sur. El acotamiento del tema de esta obra exige descartar la banda del Norte: debemos poner fin aquí a las hazañas de Pedro Pardo de Cela con ese breve viaje que hizo su cabeza, chorreante de sangre, del tocón a las tablas del cadalso, mientras pronunciaba las famosas palabras: “Credo, credo, credo”. Nunca tal prodigio se volverá a repetir. Intentos de balbucir tras la decapitación, sí (Ana Bolena), tres palabras completas, jamás. A la postre, los otros dos tiranos, Altamira y Camiña, acabarán también a manos de los Reyes Sangrientos de una forma parecida, sin siquiera haber conseguido para la historia un hecho tan hazañoso como ese espectral credo, credo, credo que se ha convertido en uno de los mitos gallegos.

 Adiós Pardo de Cela, pero creo que debemos dejar sentado que con quien se relaciona la Galicia de Campo es, tanto con la mesnada sureña de Camiña, en una de cuyas ciudades devastadas, Tuy, lo nacieron, como con la facción del centro y capital, Santiago, cuyo apellido fuerte eligió por algún motivo que no explicita al testar. Ambos grupos, Sur y Centro, conformaban una unión inextricable de armas y mentes. Necesitaban, tenían un enemigo, un enemigo de categoría. No cabe duda de que también somos los enemigos que elegimos en la vida (aunque esto se le haya olvidado decirlo a Shakespeare); ellos nos caracterizan “a contrario sensu”.

El antagonista de la banda bicéfala, el memorable tonsurado cuyo nombre ostenta el palacio inmediato a la catedral de Santiago, merece unas líneas.

Alonso de Fonseca II, el arzobispo y señor de Santiago era como uno de esos papas que vestían mejor la loriga que la sotana. Ojos negros atentos y sonrientes enmarcados en una cara seria, este será el rival de más cuidado al que se enfrentará la casa Moscoso: un linaje oscuro que afianzará su patrimonio a partir del S XIV por su intensa vinculación con los Campo o do Campo. El premio era Santiago de Compostela, a donde peregrinaba el mundo y no con los bolsillos vacíos. El linaje Moscoso-Campo entendió enseguida que tendría abatir la cabeza de Fonseca. Pero el arzobispo tenía una baza muy firme:

 

El señorío eclesiástico de la tierra de Santiago y como base la propia ciudad compostelana que, tejiendo alianzas con unos y otros nobles conseguía establecerse siempre contra aquellos que le acechaban 6.

 

El intento de afirmar su autoridad por parte de Fonseca, precipitó las cosas: había osado nombrar un alcalde mayor en Santiago. Los Moscoso acusaron el golpe: ejercían desde generaciones el cargo de Pertiguero de Santiago que conllevaba el mando de las fuerzas de la Iglesia y una pesada mano sobre la urbe. Dicho y hecho, Bernal Yáñez Moscoso, a la sazón cabeza del linaje, entró en Noia, el puerto de Compostela, con cincuenta escuderos y quinientos peones y apresó al arzobispo que se encontraba en la villa con quinientos de a caballo. El colmillo del lobo. Bernal lo sacó de la villa, lo metió en una jaula y lo llevó al castillo de Vimianzo, pidiendo por su rescate quinientas doblas de oro. En aquella fecha, finales de 1464, ya existía unidad de armas con el Sur y no es descabellado cavilar si Pedro, padre de Sebastián, formaría parte de la hueste con su ballesta: como exteriorización de su hombría, el cronista sugiere que Moscoso no se sirvió de caballos en su asalto.