miércoles, 9 de marzo de 2022

HAY AMORES QUE MATAN/ ¿SE PUEDE INSCRIBIR COMO VIVIENDA UNA PLAZA DE GARAJE?

SUMARIO

1.-HAY AMORES QUE MATAN
2.-LA CAMELIA, TÓTEM DE GALICIA
3.-¿SE PUEDE INSCRIBIR COMO VIVIENDA UNA PLAZA DE GARAJE?
4.-PESADILLAS DELICIOSAS
5.-DOCAMPO VERSUS COLÓN





1.-HAY AMORES QUE MATAN

Pareja de enamorados en A Toxa

Literal... Todos tenemos en mente a esos malvados que liquidan a sus parejas porque quieren no quererles, para que les quieran. Y si se trata de los hijos, ciertos émulos de Cronos prefieren la incineración, la inmersión en el océano o la radial a que le priven de su compañía y obligatorio amor.

Creo que la guerra de Ucrania es algo de ese género. Cuando el líder ruso proclama que Ucrania no existe, que es lo mismo que Rusia, que rusos y ucranianos transitan juntos en amor y compañía por la Historia, no deja de tener su razón. Rusia se originó un principado vikingo con sede en Kiev, ¿te suena?, y, para la rusos, Ucrania viene a ser una especie de Murcia. Pero hay amores que matan. En los treinta del siglo pasado, Stalin decidió cambiar a sangre y fuego la esencia agrícola de aquel pueblo: durante el Holodomor, los ucranianos fueron expulsados de sus tierras que pronto se vieron cubiertas por los cadáveres insepultos de cuatro millones de hombres, mujeres y niños. Muertos de hambre. Literalmente. Un crimen de amor. Al zar actual también le parece que el pueblo de la azul y amarilla no les quiere lo suficiente. Por eso cañonea barrios, hospitales, guarderías... Mientra, proclama patético: ¡Es por amor!

2.-LA CAMELIA, TÓTEM DE GALICIA


Ninguna flor como ella ha hibridado tan bien con las dotes de fantasía e imaginación del pueblo gallego. Sus variaciones parecen no tener fin: pronto tendremos una con sabor a pizza. Trajeron sus plantones nuestros primos-hermanos; bueno, no, esos son los asturianos, digo nuestros hermanos los portugueses, a la vuelta de sus navegaciones a Oriente. Japón, pero también China: de la camelia sinensis hicimos té en el siglo XVI, mucho antes de que los ingleses empezasen con sus exageraciones.
Este año la exposición oficial es en Pontevedra, en los Jardines, y siempre vas a encontrar algo que te dejará boquiabierto.




3.-¿SE PUEDE INSCRIBIR COMO VIVIENDA UNA PLAZA DE GARAJE?




A primer vistazo dirías horrorizado que no. ¿Cómo va a poder considerarse vivienda algo que mide 9 o 10 m2 cuando la superficie mínima en las ciudades gallegas suele andar por los 26? Lo cierto es que la Dirección General (antes de los Registros y el Notariado, ahora algo así como de la "SJPYFP") no razona así. Conforme a su jurisprudencia, que es obligatoria para Notarios y Registradores, se puede solicitar la inscripción y se debe inscribir, siempre que un técnico o una autoridad pública certifique el uso residencial durante el plazo de la prescripción de las infracciones urbanísticas: entre 4 y 6 años. El argumento es que la disciplina urbanística no es competencia de los registradores ni de los notarios. Y que es la diligencia de los ayuntamientos la que debe proveer a la anotación de los expedientes en los libros registrales. Por lo impactante que es , transcribo aquí la resolución que fundamenta dicha doctrina (y que, con la misma lógica es aplicable a los trasteros). En mi opinión, es mejor hablar de uso residencial que de uso "a vivienda", como si de una unifamiliar se tratase: la expresión, más amplia, puede amparar un uso complementario.

287.** CAMBIO DE USO DE GARAJE A VIVIENDA DE REDUCIDAS DIMENSIONES. ACREDITACIÓN ANTIGÜEDAD POR LOS ANTECEDENTES CATASTRALES

Resolución de 21 de julio de 2021, de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública, en el recurso interpuesto contra la nota de calificación del registrador de la propiedad de Madrid n.º 18, por la que se suspende la inscripción de una escritura de cambio de uso de local a vivienda.

Resumen:  Es posible el cambio de uso de local de garaje a vivienda, y su constancia en escritura y en el Registro de la Propiedad,  si se acredita la antigüedad del cambio de uso (o por certificado de técnico o por consulta a los antecedes o historial del Catastro) y con ello la prescripción de la infracción urbanística, incluso en los casos de que por su reducido tamaño pueda considerarse una infravivienda, pues ese control corresponde a la autoridad municipal. De formar parte de una propiedad horizontal, no tiene que haber norma prohibitiva del cambio de uso en los Estatutos.

Hechos: Se otorga una escritura de cambio de uso de un local de garaje (de 20,60 m2) a vivienda. Se aporta un certificado catastral del que resulta que consta como vivienda y su antigüedad como tal resulta de los antecedentes o historial de la parcela catastral.

El registrador considera no que se debe de permitir el acceso al tráfico jurídico por ser una infravivienda, que no cumple la superficie mínima prevista en la legislación urbanística aplicable (en Madrid 25 m2 útiles) y que su admisión sería contraria al principio constitucional de acceso a una vivienda digna.

El notario autorizante recurre y alega que la escritura cumple con todos los requisitos que establece el artículo 28.4 de RDL 7/2015 y en  la doctrina previa de la Dirección General.

La DG revoca la calificación del registrador.

Doctrina: Reitera su doctrina de la posibilidad del acceso registral del cambio de uso acreditado por la vía prevista en el artículo 28.4 del texto refundido de la Ley de Suelo, que en este caso se acredita que es de más 20 años destinado a vivienda y que la constatación registral del cambio de uso de un inmueble es equiparable a la modificación de la declaración de obra inscrita como elemento definitorio del objeto del derecho,

Admite que es posible acreditar la antigüedad mediante la consulta realizada por el notario en la sede del Catastro, apartado denominado «Antecedentes en Catastro de un inmueble. Datos físico-económicos».

El hecho de que la vivienda sea de reducidas dimensiones no impide la aplicación de la doctrina anterior, pues al registrador le corresponde el control de la legalidad urbanística solo a través de los mecanismos legalmente previstos, entre los cuales no se encuentra el de realizar un juicio sobre si una vivienda reúne o no las características exigidas por la legislación urbanística para tener la consideración de tal.

Recuerda también que el derecho a una vivienda digna regulado en el artículo 47 de la Constitución, tal y como ha sido interpretado por el Tribunal Constitucional, no es un derecho fundamental sino una directriz constitucional dirigida al poder político. (AFS)

PDF (BOE-A-2021-13430 – 11 págs. – 268 KB)  Otros formatos

(Fuente: notariosyregistradores.com)

4.-PESADILLAS DELICIOSAS




Una reciente exposición en el centro Matadero de Madrid sobre El jardín de las delicias de El Bosco, me lleva al Museo del Prado, decidido a pararme delante del cuadro y extraerle todo ese jugo que dicen que tiene. Hubiera querido no venir aquí. Pero una vez que ya estás, una especie de imán te impide darte la vuelta. No falla: clava los ojos en el cuadro, aprieta los labios y espera a ver si pasa algo. Pasa, te lo aseguro, vaya si pasa. Al cabo de un rato, una oleada de extrañas sensaciones empieza a recorrerte las tripas. Como a mi sólo se me ocurre un nombre para ese sentimiento (morbo) publicaré aquí (con permiso) un trabajo de un compañero de taller literario que profundiza en el tema; es de Ourense y esa gente tiene muchas chispa.




¡Ah sí! ¡El jardín de los suplicios! Las pasiones, los apetitos, los intereses, los odios, la mentira; y las leyes, y las instituciones sociales, y la justicia, el amor, la gloria, el heroísmo, son las flores monstruosas y los repulsivos instrumentos del eterno sufrimiento humano. He tenido a bien buscar un alto en el crimen, un reposo en la muerte, y no lo encuentro en ninguna parte.

                Le Jardin des suplicces.  Octave Mirbeau

 

                LOS MUTANTES A BÚHO DEL JARDÍN DE LAS DELICIAS

 

                Este fin de semana, me introduje en el Jardín de las Delicias, del Bosco. Fui a verlo al museo del Prado y estuve hasta que echaron el cierre. Mi esperanza era obtener alguna conclusión interesante, para el taller literario, donde me lo habían puesto como tarea. Ahora no puedo salir.

                Llegué a media mañana. Había un revuelo de políticos y un cartel que ponía “Exposición de Velásquez”, o algo así. Vi preocupado al doctor Yequil; al parecer había perdido un bolígrafo muy fino, con una flor de nácar en la tapadera. Monsieur Caché consoló a su amigo y le estampó dos fuertes besos en su rostro, algo siniestro. Bajé a la tienda de regalos. Estaba de oferta un librito del Bosco, editado por Gran Biblioteca Sarpe. La lámina del Jardín de las Delicias, representa la escena del búho, del que cuelgan dos personas. Elegí esa; si tengo tiempo, ya adornaré la elección con un motivo más poético.

                El librito de Sarpe (2,30 euros), ilustra la escena: La historia es muy conocida en toda la ciudad de Lesbos. Nictímine sintió un amor delictivo por un ser inmortal; es cierto que ella fue convertida en pájaro, pero el remordimiento de su acción la obliga todavía a huir de la luz, se hunde en las tinieblas de la noche y todos los pájaros le tienen declarada la guerra sin cuartel. Si quieres ampliar conocimientos, lee las Metamorfosis, de Pablo Ovidio Nasón. Yo no. Y, aunque aquella mañana no era consciente, a esta explicación le falta algo.

                Una vez documentado, subí a la sala XXIII, me senté en el banco de madera y me concentré intensamente en el búho. Y nada. Nada. En esto que sentí en la retina con dolorosa intensidad, la molestia de un bolote de bronce, puesto allí para impedir aproximaciones excesivas al cuadro. Quéquequeque cosa más molesta ¡coño! No es que sea muy nervioso, pero el resplandor de la bola me estaba cargando de energía negativa. Cuando vienen los políticos, hacen batidas de rayos gamma y ciertos metales se cargan ¡vaya si se cargan! Lo leí en Nature.

                Utilicé toda  mi potencia mental, hasta el último eon, y cargué contra Nictímine. Esos ojos noctívagos, esas esferas radiactivas naranja-dorado, se dejaron al fin penetrar. Y yo, de alguna forma, me sentí en adoración de aquella piel sonrosada, casi núbil. Dime, cuéntame, quiero saber. ¿Cómo había comenzado aquello? Al principio, yo era casi toda Nictímine. De búho, una pluma cambiada por un cabello, algo de caspa que se rasca, nada de nada. Los ojos, hasta me los alababan. En Lesbos apenas se ven dorados; en cuanto al pico, es como una uña más. ¿Qué comes? El búho real europeo se alimenta sobre todo de gatos domésticos. Bah, había otras preguntas como ¿Qué haces ahí dentro tanto tiempo? ¿Eres búho o búha? o ¿Cómo haces el amor, a lo búho o a lo humano? Omito otra pregunta, muy evidente. Luego la abordaré con discreción. Bastantes problemas pasé con la declaración que tuve que prestar en la comisaría de Retiro. Y por otra parte ¿qué más da por donde coma? Lo único que me molesta, es su forma de proyectar el broncíneo bolote hacia mí. En cierto momento me dio la impresión de que las ideas se hacían compartidas. El pensamiento se originaba indistintamente en una cabeza o en la otra. ¡Un poco de separación, no! Sexualmente existe una actividad externa, búhil, y otra interna. En cuanto a la primera, el macho sobrevuela a la hembra haciendo hu-hú, e impide que otros machos la cubran. Ella hace un sonido parecido a creg-creg.

                -Y usted que hace aquí tanto tiempo.

                -Soy un artista, agente. ¿Le firmo el libro de Gran Biblioteca Sarpe?

-¡Ah!

Somos una pareja en perpetua unión sexual. Como Shu y Tefnut, en el antiguo Egipto. Tal hacemos, los que estamos debajo del búho.

 ¡Como-como-como, bolote de bronce mío! ¿Es eso un castigo?

Respondí yo o respondió Nictímine, da igual. Nuestro pensamiento era un único magma inextricable. ¡Flores del placer, flores de la muerte! El tulipán que cubre nuestras cabezas es la capota del ejecutado. Las puertas de la vida, no se abren más que sobre las de la muerte. El universo es un inmenso jardín de suplicios, un agradable sufrimiento.

-¿Algo así como nightmares of delight?

-Quise peinar mi cabello y el peine se llenó de plumas. Me asusté. Y sin embargo, una vez abandonada en este suplicio, querría estar en él toda la eternidad.

La pregunta, la pregunta…

-¿Y quien es ese qué…? (Me refiero “al otro”. Bajo el búho hay dos).

El horror. Ahora soy yo el que mira al tipo de la Enciclopedia Sarpe, bostezando en su banco de madera. Pronto se irá, le pega una patada al bolote, se va. Busco a otro que me sustituya en el amor eterno. Odio este delicioso suplicio, que amo. Por favor, a quien esto leyere u oyere: que no salga ni una palabra de aquí. Comprendedme. Si esto se sabe ¿Dónde voy a encontrar otro tan tonto, que crea en el amor eternal?

                                             FIN



5.-DOCAMPO VERSUS COLÓN

¿Sabías que está documentado que Colón recaló en Coruña antes del Descubrimiento?
 ¿Que obtuvo de los marineros de aquí noticias ciertas de América?
Pues no seas ignorante y lee Docampo versus Colón, alma cándida



El capítulo 3 del libro III narra una de las acciones más brutales de la Conquista: la batalla, o mejor dicho, la Matanza de Xaragua. Por suerte Docampo, encargado de misiones en retaguardia, no participó en primera persona aunque no dudo que colaboró con la razzia: como que la tropa partió de su finca, la llamada Compostela de Indias.

En el suroeste de la isla la cacica Anacaona, muerto su hermano Bohechio, gobernaba en Xaragua ateniéndose escrupulosamente a los tratados que obligaban a su gente a soportar la depredación de niñas y cazabe a que le sometían los roldanistas residuales. La tensión explotaba en periódicos altercados; uno de ellos, más grave que de ordinario, proporcionará a Ovando el casus belli en cuya esperanza todos vivían. La corona se enfadaba si se mallaba en los indios sin un motivo legítimo, se enfadaba, pero poco. Esta vez el casus estaba bien documentado. Al parecer se habían producido tratos o conversaciones encaminados a una sublevación; un eficaz servicio de información de indios colaboracionistas filtrará o inventará la noticia.

 La tropa se conformará como siempre de algo menos de trescientos hombres, compañía standard que se revela suficiente en Indias para eliminar cualquier amenaza por fuerte que sea. En Cajamarca-Perú y México-Tenochtitlan, Pizarro y Cortes laminarán ejércitos de hasta 50.000 hombres con fuerzas incluso inferiores. Claro que sólo en El señor de los anillos volverá a ver la humanidad el enfrentamiento de un moderno ejército europeo contra huestes de la Edad de Piedra.

En junio de 1503 la hueste se presentará en Compostela, camino de Xaragua:

 

Ovando fue huésped de un comendador gallego que allí vivía 12.

 

Es de suponer que el motivo de la estancia no fue la hostelería, sino la recluta Campo y su gente. Y no se trata de una suposición gratuita; antes que nada está el hecho de que sería absurdo dejar de vacaciones a uno de los más afamados conquistadores españoles que moraba en la isla, fidelísimo a Ovando. A mayor abundamiento, con la expedición venía Rodrigo Mexia de Trillo, el miembro de la “asociación a dos” canaria con el que Campo lo compartía todo: casa, tierras, guanches, armas. Desde luego, si Sebastián hubiese preferido vestirse con faldas de mujer en vez de asir fuertemente la espada que Mexía le arrojaba entre las piernas, el de Tuy hubiese quedado deshonrado para los restos. No. ¿Cómo iban a renunciar los expedicionarios a la hueste de indios domésticos que siempre acompañaba a estos conquistadores? De Compostela debieron haber partido al amanecer los dos Campos, el gallego y su guatiao, seguidos de un buen montón de tainos de guerra entrenados, una especie de spahis marca de la casa.

Debió haber partido rumbo al poniente. Tenía obligaciones militares con Ovando, societarias con Mexía. Pero todo el Sur de la isla estaba en revolución, Azua, también. Tete a tete con el comendador de Lares se valoraría la conveniencia de mantener asegurada la retaguardia, el camino de Santo Domingo; y esa retaguardia era la encomienda Compostela. Como en breve se comprobará, esta será una previsión juiciosa. Mientras sí, mientras no, Sebastián se quedaría en casa; tenemos un testimonio indudable de ello, pero lo dejaremos para el próximo capítulo. El socio, Mexía de Trillo, deberá conformarse por esta vez con una tropilla de tainos entrenados; es probable que al mando del guatiao Campo. Como los cronistas aseveran que los guatiaos solo hacían lo que sus amos, creo que es de buena lid literaria que sigamos presentes en la acción, enfocando nuestra mirada a través de los ojos del esforzado taino Campo-bis. ¡Alto, NO! Así no sería la biografía de Campo Gallego. Bah, pero el de Tuy no es el narrador, que soy yo. Y si Las Casas dice que los guatiaos eran un duplicado de la vida de su sosia… es como si siguiéramos las aventuras que el gallego pudo haber tenido, una especie de segunda posibilidad de vida. Vale, así, sí.

 

La acción de Xaragua difícilmente podrá considerarse batalla; hoy la llamaríamos acción de limpieza. O algo peor, como My Lai. Para narrar la razzia, crudelísima, seguiremos a Oviedo 13; si lo hiciésemos con Las Casas, los hechos podrían parecer de una maldad delirante y perderíamos credibilidad.

A oídos de Ovando habían llegado rumores de que los de Xaragua tramaban una traición. Sin apenas preparativos, reclutó doscientos peones y setenta de a caballo (recordemos que Campo era caballero con montura en Indias 14. ¿Le supliría en la cabalgada su guatiao?); a ellos se sumaron los indios de guerra de quien los tenía. El gobernador señaló decididamente al Oeste donde, a cabo de unos días, tras la conocida escala en Compostela, alcanzó los dominios de Anacaona. A esta reina indígena se la suele describir como hermosa, a menudo por motivos literarios. Las Casas, prefiere el término de palaciana, o sea puta. A saber cómo sería, aunque lo cierto es que pretendientes españoles no le faltaban, deseosos de dar el braguetazo dado el gran contingente de indios que regentaba. Anacaona, intimidada por la wehrmacht blindada que le había caído encima de sopetón, convocará a todos los señores en la aldea para celebrar una serie de festejos en homenaje al guaniquina (jefe) de los cristianos. Ovando será alojado con todo honor en un caney grande y muy labrado, de madera y paja.

 

Un domingo (mandó Ovando que) los cristianos jugasen a las cañas y que los caballeros viniesen apercibidos, no solo para el juego, sino para las veras y pelear con indios 15.

 

Mientras, Ovando, el comendador mayor, disfrutaba de la serena tranquilidad de un banquete en su honor a base de caza, pescado y cazabe; mientras, su imperturbabilidad de santurrón barbirrubio apenas se veía afectada por los cantos indígenas llamados areytos y las sensuales danzas que se le exhibían; mientras, se le daba a elegir entre una selección de niños y niñas de cama. Mientras. La secuencia de los hechos se desencadenará después de la comida de hermandad con los caciques que había tenido lugar en la Casa Grande.

 

Tan pronto como la gente de a caballo llegó a la plaza, llamaron al comendador para que viese el juego de cañas; le encontraron jugando al herrón con unos hidalgos para disimular. Luego vino allí Anacaona, su hija Aguaimota y otras mujeres principales. Dijo (Ovando) que venía a ver el juego de cañas y mandó llamar a los caciques. “Primero les quería hablar y darles ciertos capítulos de lo que habían de hacer”. Mandó tocar una trompeta y se juntaron todos los cristianos e hizo meter a todos los caciques en la posada; y allí fueron entregados a los capitanes Diego Velázquez y Rodrigo Mexía de Trillo, los cuales ya sabían la voluntad del Comendador mayor e hicieron atar a todos. “Y súpose la verdad de la traición y fueron condenados a muerte”. Y los quemaron a todos dentro de un bohío o casa, salvo Anacaona, a la que al cabo de tres meses mandaron ahorcar por Justicia. Después de lo cual se hizo guerra a los indios que eran gente muy salvaje. Vivían en cavernas hechas en los montes, no sembraban ni labraban y se mantenían solo con frutas, hierbas y raíces. Fue la gente más salvaje que se ha visto en las Indias 16.

 

Las Casas aporta el detalle de que la contraseña para el inicio de la matanza fue un tocamiento que hizo Ovando de su cruz de oro al cuello, distintiva del cargo de comendador de Alcántara. Mejor eso que escuchar su voz, que al parecer sonaba temblorosa de puro solemne y autoritaria. Y, aunque hemos preferido omitir los desbarrigamientos al estilo lascasiano por no echar más leña al fuego, es imposible resistirse cuando el dominico, en vez de exagerar, ironiza:

 

A la señora Anacaona, por hacerle honra, la ahorcaron 17.

 

Tal fue la terminación oficial de la campaña de Xaragua, aunque las operaciones de limpieza se demorarán varios meses. A la reina Isabel, que había cogido cierta simpatía de colega a Anacaona por su recio carácter, tan parecido al suyo —a pesar de habitar en otra dimensión espacio-temporal—, disgustó la ejecución de la cacica. Pero solo fue una indisposición pasajera, una cena atragantada; pronto Ovando, su hombre, empezó a poner orden en la isla y en el lastre de los barcos se incluían muchos pesos de oro. El real berrinche se pasó en un real suspiro.

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viernes, 25 de febrero de 2022

¿SE PUEDE PRESCINDIR DEL VIUDO LEGITIMARIO EN LA PARTICIÓN?

 

La Victoria a punto de naufragar

SUMARIO

 

1.-MAGALLANES Y ELCANO EN DELICIAS

2.-ANIVERSARIO DE ROSALÍA DE CASTRO

3.-¿CONCURRE A LA PARTICIÓN EL VIUDO LEGITIMARIO?

4.-DOCAMPO VERSUS COLÓN.

 

1.-MAGALLANES Y ELCANO EN DELICIAS.

 

El 8 de septiembre se cumplen 500 años de la arribada de la nao Victoria a Sevilla tras completar la primera vuelta al Mundo. Aconsejo a los aficionados a la aventura la lectura de cualquiera de las crónicas: es el summum, de verdad, créedme. 3 años antes había zarpado de Sevilla una flotilla de 5 naos en la que se había embarcado una especie de guerra civil entre castellanos y portugueses: todo muy al gusto ibérico. Los portugueses, al mando de Magallanes, capitán general; los castellanos, de Cartagena, “persona adjunta” nombrada por el emperador Carlos: una especie de anti-líder encargado de que aquel las pasase canutas. Eran costumbres… que aún se mantienen: como Velázquez a Hernán Cortés, como Pedrarias a Balboa, como Docampo, Aguado, Bobadilla, etc. a Colón —a éste se le puso un montón—, como Egea a Ayuso.

Tras la primera escala, un encantador entreacto con las garotas descubriendo la bahía de Rio de Janeiro, aproaron a la Antártida y al drama. Entre las ventiscas de la bahía de San Julián se apuñalaron a gusto: ganaron los portugueses por goleada; a algunos castellanos, como Quesada, los desmembraron en vivo con el cabestrante; a Cartagena, por su nombramiento regio, no se atrevieron a tanto: lo dejaron tirado al zarpar, donde pronto se convirtió en un cubito de hielo. Estas cosas nos narra uno que subió a bordo en plan turista, Pigafetta, que también se ve obligado a meternos unas bolas de infarto: los indios patagones tenían unas orejas que les llegaban al suelo; de noche, una les hacía de colchón, la otra, de manta. El Mundo, que estas naves hollaron por primera vez, aún era prístino e incógnito y te podías tirar pegotes.

 La saga de la búsqueda del canal de Magallanes, entre estrechos canales plagados de arrecifes y glaciares, es homérica y estúpida: sí, porque unas millas más abajo estaba el cabo de Hornos, donde se puede cruzar al Océano Pacífico en limpio. 2 barcos de perdieron aquí, uno, el San Antonio, se fugó rumbo a Castilla, poniendo a unos cuantos españoles a salvo del descuartizamiento; otro, la carabela Santiago, contra un peñasco. La voluntad férrea del portugués (aunque por el apellido, Magallanes, de probable origen gallego) buscaba las especias, cuyo valor superaba con mucho al del oro: los 18 que sobrevivirán a la escabechina ─de 250 partieron─, se harán todos millonarios. Pigafetta, venga a anotar animales raros: guanacos. O unos pajarracos terrestres desconocidos, con chaleco negro y pico de cuervo: pingüinos, de los que se dieron un atracón que les produjo unos tremendos retortijones. Así se descubrió que no era comestible.

 Ya en el otro mar, el Pacífico, 3 meses de hambre y escorbuto: día sí, día también, tiraban marineros al mar, tras rezar el oficio de difuntos: no oficiales, que sobrevivían porque tomaban membrillo, cuyas vitaminas protegen del mal de las olas. Luego, el sorpresón: Magallanes se pasa de largo las islas de las Especias y se asienta en Filipinas de las que intenta convertirse en rey. Enredado en disputas con los sultanatos de la zona, al fin cae bajo la lanza de Tilapulapu, aun hoy héroe nacional de aquellas islas bautizadas en honor de Felipe II. Nuevas peleas entre españoles y portugueses se resuelven esta vez con la revanche: triunfa y lidera la expedición ahora Juan Sebastián Elcano que se deja de pamemas y carga de clavo hasta los topes la flota: ha llegado al objetivo, las Moluscas, las islas de las Especias. De las dos naves que van quedando; una revienta de tanto peso. La superviviente, la Victoria navega por los paralelos rugientes, rumbo al Oeste, como siempre, circunvalando el Planeta, huyendo de las naves coloniales lusas que querían comerse todo aquella a dos carrillos: Indias, China, Península Malaya… Meses y meses sin comida, royendo el cuero de los mástiles. Las ratas se cotizaban a precio de caballos. En llegando al océano conocido, el Atlántico, los temporales del cabo de Buena Esperanza les hacen rebotar una y otra vez al Índico-Pacífico. Dos nombres, Esperanza y Pacífico, notablemente fakes.

Ya en rumbo Norte, la famina les lleva a cometer un error: escala en Cabo Verde, donde los lusos secuestran a trece tripulantes y hay que dar velas para que no trinquen a todos. Por fin, dando la Volta do Mar, es decir cogiendo viento en las Azores, Elcano consigue llevar la nave de vuelta a Sevilla: 18 espectros la tripulan, espectros, pero millonarios.

 

Supongo que este año habrá montón de saraos conmemorando el 500 aniversario de la arribada; es muy celebrable, ya que se mataron pocos indígenas, esta vez nos matamos entre nosotros al hispánico modo. Para ir abriendo boca me he acercado al centro Unicaja-Delicias en Madrid, donde anunciaban una exposición “Elcano—Magallanes”. Tras una primera fase en una sala con varias pamemas (cuerdas, barriles, botellas… que representaban, supongo, las que aquellos supermanes llevaban a bordo), se pasa a un espectáculo de luz y sonido: Aparece una reproducción de la Victoria, sobre la que se proyectan rayos, olas y tormentas. Una serie de actores hacen ruidos tipo ¡Aaaa!, UUUU, Noooo, ¡Uuuf!, lo que deja muy satisfechos a los niños y sus papás.

Me temo que a los frikys nos prestará más la lectura de las muchas y buenas crónicas que existen de la hazaña.

 

 

 

2.-ANIVERSARIO DE ROSALÍA DE CASTRO

  

Otro aniversario, este corrido, al haber trasladado la Xunta al 23 de febrero el tradicional, que era el 24, tras el hallazgo del expediente matrimonial de Rosalía.

La gran polémica con la novelista (en castellano: también hay que leerla) y poeta en (en gallego) es: si todo aquel dolor, que le salía de las mismas entrañas, era inventado (poético, literario), o biográfico. O  sea, o como Víctor Hugo, que no era ningún Miserable, por más que los novelase, o más bien como los malditos tipo Dostoievski, Bukowski o Poe. Me ha causado mucha impresión el libro de Maria-Xesús Lama López: Rosalía de Castro Cantos de independencia e libertade (1837-1863); según él la moza Rosalía pertenecería a la gente bien de Santiago, participando de sus fiestas, gustos, estudios en el Liceo de la Juventud y nivel de vida. ¡Vaya! ¿Resulta que la Negra Sombra era sólo una ficción poética? A primera vista, sientes algo de decepción, pronto contenida por el pensamiento de que mejor para Rosalía. Respetando mucho a la biógrafa y habiendo disfrutado de su libro, a mi juicio esa idea es altamente improbable. Debutó como hija espuria ( los adulterinos, incestuosos o sacrílegos: estos últimos, los hijos de cura como ella), que son los que, no siendo "hijos naturales", no tienen padre ni madre. Por algo la tuvieron que bautizar como inclusera. Aquel debut lo llevó toda la vida como una mancha y, desde luego, por parte de su familia fidalga (los De Castro del pazo de Arretén) se llevó la discriminación a rajatabla: la poetisa se pasó la vida en la miseria y su relación con la familia noble se limitó a la petición de limosnas de unos pocos reales, que no siempre se le concedían. Parece que estudió, sí, en el Liceo, pero entre sus amistades no se cuenta uno solo de los apellidos fidalgos de Santiago; mucho menos los títulos (condes de San Juan y de Gimonde, marques de Monrroy, etc.). Los Pondal, Aguirre, Murguía, Avendaño et altera, eran jóvenes progresistas. Ella misma confiesa que toda la vida se sintió afectada por la rexouba (denigración) que se practicaba profesionalmente en el monasterio de San Lourenzo: "La risa y el sarcasmo /que fuera yo mi corazón palpaba"; "¡Sola era yo con mi dolor profundo/ en el abismo de un imbécil mundo"; "Y con agudos silbidos y entre sonrisas burlonas/ renegaron de mi numen y pisaron mis coronas"/  "...alrededor hubiese sentido, desde la cuna ya, el ruido de las cadenas que debían aprisionarme para siempre...";  "Cuando los señores de la tierra me amenazan con una mirada, o quieren marcar mi frente con una mancha de oprobio, yo me río como ellos se ríen y hago, en apariencia, mi iniquidad más grande que su iniquidad."; "...un deseo de virtud para lo futuro, un nombre honrado y sin mancilla..." Para qué más. ¿Iba una ciudad levítica como ninguna otra hacer una excepción con Rosalía? ¡Que va, eso es imposible, a un compostelano de pro no se le puede ir con ese cuento!

Cuando la llevaron a Madrid para buscarle algo (o rascar algo de la herencia según Carré Aldao, creo que ambas cosas), no encontraron mejor solución que entregarla en matrimonio a un pequeñajo ridículo que se hacía crecer con tacones, largos gabanes y sombrero de copa, aunque buen historiador (al gusto decimonónico, vale: inventando). De la agria relación tenemos indicios, pero no seguridades, al haberse encargado el viudo de quemar la correspondencia conyugal. Diantres, puede que Rosalía fuese esa persona encantadora y empática que ahora nos pintan, pero en tal caso debería haber consultado con el especialista cuando escribía ciertas cosas, por ejemplo el anti-adiosriosadiosfontes: "Ódiote, campo fresco/ c´os teus verdes balados... /Ódiovos montes soaves/ que o sol poniente aluma.../ E ti tamén, pequeno/ río, cal n´outro hermoso/ tamén aborrecido..."; "el execrable anatema llevando en la frente escrito/ refugio busqué en la sombra para devorar mi afrenta". Tampoco se compadecen con esa imagen idílica sus coqueteos con la idea del suicidio por inmersión (As Torres d´Oeste) que, si bien no llegó a materializar, quizá por pudor a la compostelana, sí convirtió su agónica muerte en una representación del mismo, al ordenar la apertura de ventanas para tener a la vista el Mar, un mar inexistente en Padrón donde finó sus días.  

Mi intuición me dice que fueron dos las Negras Sombras. Además del anatema que llevaba escrito en la frente, tuvo que existir algo más. Si esto fuera un juicio, no tendría pruebas, pero sí indicios.

"Santo Domingo, en onde cante´eu quixen descansa" (poema "Adiós") 

 Cuando Rosalía poetiza que en Santo Domingo Bonaval (Santiago) está enterrado quien más ha querido, siendo así que solo reconoce explícitamente esa categoría a su madre, que lo está en Padrón, nos da un indicio de que quizá esta pensando en Aurelio Aguirre, el poeta estrella, el ídolo de la juventud de aquella Compostela, el mentor del banquete de Conxo (su restos han sido trasladados recientemente de Santo Domingo a Boisaca). A.A., el mismo que en uno de sus poemas despreció a Rosalía: que se dedicase a la literatura, que como mujer no valía un real. "La mujer en el mundo no es dichosa/ por más que con falaz hipocresía/ adulando su joven fantasía/ la mire el mundo y la proclame hermosa// Lo será si modesta y virtuosa/ al templo del saber sus pasos guía/ y ceñida la sien ostenta un día/  con la diadema de laurel honrosa..." Este desdén envenenado parece sugerir un interés por parte de la llamada "poetisa" ¿no es cierto? Si así fuere, no se quedó sin vendetta. Aguirre había satirizado en su obra el plagio literario: pues bien, uno de sus poemas, el Marmurio das Ondas, fue plagiado descaradamente por Rosalía en su Negra Sombra Lo peor, o lo mejor, es que fue plagio del bueno: el que supera al original. Cuando te hablan de Marmurio, ¿de cual te acuerdas, del de Aurelio o del de Rosalía?

¿Qué, qué, qué tumba de Aurelio Aguirre? Se ahogó en A Coruña, tras un chapuzón en la playa de San Amaro. Lo que pasa es que al decirnos Murguía que tenía las uñas llenas de lodo, ganas nos dan de tramar una novela policíaca. Estaba amenazado de ser desterrado a las islas españolas de Polinesia por su discurso subversivo en el estrambótico banquete. Otra polémica, la de si Rosalía tuvo plato de cabra al estilo Conxo o no, mejor la dejamos para otro día.

 

 

 

 

3.-¿SE PUEDE PRESCINDIR DEL VIUDO/A LEGITIMARIO EN LA PARTICIÓN?

 

 

Pregunta: Mi hermano y yo fuimos declarados herederos abintestato de mi padre, correspondiéndole a mamá la cuota vidual legitimaria. Hemos suscrito ya las arras para la venta del otro piso (el que papá heredó, que no es el domicilio conyugal). Ahora va mamá y dice que no firma ni la adjudicación de herencia ni la venta. ¿Se puede hacer algo?

 

 Respuesta: Lo más importante antes de hacer una consulta es facilitar la vecindad civil: gallego, catalán, aragonés. Deduzco por la dirección que es la gallega; si no es así, retiro lo que viene a continuación.

 

En un post anterior advertíamos de la preocupante costumbre de la ex DGRN (hoy DGSJPYFP o algo peor) de dar más importancia a la legítima conyugal (al considerarla un usufructo y por tanto derecho real), que a la de los hijos: de estos últimos, si son meros legitimarios, cabe prescindir para la partición, cosa que no puede hacerse con un viudo/a titular de derecho real. La solución —decíamos— desde el punto de vista del testador es recurrir al art. 255, que le permite libérrimamente fijar la naturaleza de la legítima conyugal: puede muy bien determinar que se trate un crédito dinerario pagadero en el plazo legal (1 año), con lo cual ya no cabría hablar de derecho real. Se produce una subrogación por su mera voluntad, en la que el usufructo del cuarto actúa meramente como un quantum.

 

Creo que los herederos tienen al alcance una solución parecida. Propongo un ejercicio de “Las diferencias”: la comparación del art. 256LG con el 839 del Código Civil. En el derecho gallego los herederos, por sí y ante sí, sin intervención del viudo/a, pueden decidir la modalidad (1º paso). Decidida esta, por ejemplo “en dinero”, es cuando se requiere el acuerdo con la persona viuda o decisión judicial, para concretar el derecho, o por ejemplo o 50.000 euros o 65.000 (2º paso).

 

Muy distintamente en el Derecho Común se requiere el acuerdo herederos-viudo/juez incluso para determinar la modalidad, lo que genera una especie de derecho veto para operaciones urgentes en favor del cónyuge supérstite.

 

Entiendo que, tratándose de un causante gallego, dos herederos pueden muy bien otorgar escritura de “adjudicación de herencia y opción de modalidad” atribuyendo naturaleza dineraria a la legítima con lo que, al no tratarse de un derecho real (inmuebles) no sería calificable por el registro, debiendo inscribirse la finca a nombre de ambos herederos.

 

Lo que no está garantizado es que el registrador que os toque sea de la misma opinión, por lo que deberéis hacer la consulta previa. Y, en aras de la paz familiar, si podéis arreglaros con vuestra madre, miel sobre hojuelas.

 

 

Ley de Galicia

Artículo 255.

El causante podrá satisfacer la legítima del cónyuge viudo atribuyéndole por cualquier título, en usufructo o propiedad, bienes determinados de cualquier naturaleza, un capital en dinero, una renta o una pensión.

 

Artículo 256.

Si el causante no lo prohibió, los herederos podrán conmutar la legítima del cónyuge viudo por alguna de las atribuciones expresadas en el artículo anterior y optar por la modalidad de pago, pero habrán de acordar con la persona viuda los bienes o derechos en que se concretará. Si no hubiera acuerdo entre los herederos y la persona viuda, decidirá la autoridad judicial.

 

Código Civil

Artículo 839.

Los herederos podrán satisfacer al cónyuge su parte de usufructo, asignándole una renta vitalicia, los productos de determinados bienes, o un capital en efectivo, procediendo de mutuo acuerdo y, en su defecto, por virtud de mandato judicial.

Mientras esto no se realice, estarán afectos todos los bienes de la herencia al pago de la parte de usufructo que corresponda al cónyuge.

 

 

 

 

4.-DOCAMPO VERSUS COLÓN

El capítulo 2 del libro III trata del gobierno de Ovando en La Española. Colón era a estas alturas un apestado que tenía prohibido hacer escala en la colonia castellana; quizá por eso le echó el mal de ojo al nuevo gobernador. Y acertó.

 

Año y pico atrás, los reyes se habían quedado cariacontecidos cuando Colón les fue devuelto encadenado, no por el hecho en sí, sus cualidades de gobernante eran peores que la peste; sólo por los hierros. Como premio de consolación (al fin y al cabo, parece que les había regalado la India, incluso más de una) le avalaron un cuarto viaje a cualquier sitio donde su hundiera y desapareciera en el fondo del mar para siempre; no a La Española, no. Ahí no. NO. NO.

No contaban con la desvergüenza del personaje. A los pocos meses de gobierno ovandino se van a perfilar en el mar turquesa del estuario del Ozama cuatro velas con sus rojas cruces de Malta y el estandarte verde de los Reyes en sus trinquetes. No ondean banderas, ni hacen albricias con las lombardas, ni siquiera disparan arcabuces. Nada de nada. Es como si viniesen a hurtadillas. Se trataba del genuino Cristóbal Colón en carne mortal. No había podido resistir la tentación de acercarse a su querida isla, a pesar de la expresa prohibición de los reyes que, conociendo sus proverbiales facultades parta el desbarajuste, lo habían despachado “solo para Tierra Firme”, ¡nada de islas! Si descubría algo nuevo, ya mandarían alguien capaz de gobernarlo.

Una chalupa bogará a tierra ante las perplejas miradas de los dominicanos que temerán que Ovando se arrugue ante la aureola virreinal del almirante. El hombre de Colón a bordo, Diego Méndez, un notario baquiano curtido en mil batallas y cicatrices, pero que lee a Erasmo, ni siquiera es autorizado a desembarcar y recibe las contestaciones a flote por un propio del gobernador, que no se dignará en recibirle. Petición de reponer una carabela averiada: denegada. Petición de refugio ante el tremendo huracán que se avecina, que, que, ¿qué es eso? Advertencia de parte de Colón de que no zarpe hacia España la armada de treinta y dos navíos que se divisa todo a la redonda. Respuesta: que ja-ja-ja.

A Ovando de la risa se le debió encender la barba hasta las raíces con aquello del huracán, que sonaba a can, canino o caca de perro, por decirlo a lo sencillo. Esa palabra inexistente en castellano lo más que suscitaba era un encogimiento de hombros.

 El gobernador será brutal: la flota zarpará al alba, con la marea, venga, espabilad. Sí o sí. Ovando preferiría mil veces que se hundiese la flota de España antes de que se pusiera en duda quien empuñaba el bastón de mando. Un hombre de autoridad no puede descansar ni un momento de su condición. Él no era como esos Colón, no negociaba con rebeldes o enredadores. De esos iba un buen ramillete como pasajeros en la escuadra que zarpaba hacía España: Guarionex, el cacique que había promovido una rebelión general, aplastada en la batalla de la Vega Real. Bobadilla, el cruel gobernador que había engrillado a los Colón. Roldán, el hidalgo rebelde ante quien se había achantado la troupe colombina. Por ir, hasta iba en los pañoles la famosa pepita de oro gigante. La del cochinillo. Tan grande como un barreno, que es a modo de hogaza de Alcalá. 3.600 pesos en oro que valía. 35 libras de peso ¡lo nunca visto en pepitas! Comandaba la expedición Torres, hombre de la corte que ya había capitaneado la singladura de ida de esta misma flota, con Ovando a bordo.

Anticipemos que Colón no era un analfabeto en cuestiones de mar pero, por ahora, debemos volver a cambiar de escenario. Dejemos a su suerte aquella España en marcha que era la flota de Torres, que iza las velas, nave tras nave, en el estuario del Ozama, y volvamos a la flotilla de Colón, el desahuciado, constreñido a abandonar Santo Domingo con un Vade retro Satanás. El caso es que, como muy pronto vamos a tener ocasión de ver, los cuatro pecios destartalados que había conseguido don Cristóbal van a tener una relación más directa con la peripecia vital de Campo, que la lustrosa flota de Torres que singla adormecida hacía la tragedia.

La encomienda Campo en Azua limitaba por el sureste con una colina en forma de medio riñón asomada al llamado Puerto Escondido, un brazo de mar desenfilado de la dirección dominante de los huracanes. Allí Colón buscó refugio de la que se avecinaba; clavó estachas, hizo firmes cabos y maromas y dejó a buen recaudo sus cuatro barcuchos en cuyos cascos empezaban a trazar galerías cierto gusano llamado broma. Campo tuvo que presenciar o ser informado de la operación, pero probablemente no se puso en contacto. Por un lado, temería ser acusado de traición; por otro, consideraría muy probable que el clan genovés —a bordo venían don Cristóbal en carne mortal, su hijo Hernando y su hermano Bartolomé— conservase sentimientos de animadversión contra él, a cuenta de su participación en el juicio de Bobadilla. Por la forma calmosa en que se desarrollará meses más tarde el futuro salvamento de la flota colombina (una vez el gusano excavador remate su trabajo), podemos colegir que el encuentro, si lo hubo, fue desagradable.

Volvamos ahora de nuevo el foco a Santo Domingo, unos cien kilómetros al Este. Tan pronto la última vela de España se ocultó tras el horizonte, la situación evolucionó con rapidez. Los españoles iban a aprender el mal trago en que consiste un huracán. Cuentan que los relámpagos eran tan virulentos que se veía luz a ojos cerrados. Cada ventana rezaba un tembloroso Salve Regina, intentando sobrellevar la angustia de la espera. Al primer embate, el viento doblegó a ras de suelo las palmeras de la costa. El agua jarreó durante horas, hasta que disolvió el adobe de las casas dominicanas y los vecinos supervivientes se vieron húmedos y desnudos. ¡El Juicio Final!, proclamaron a voz en grito unos frailes, haciéndose oír apenas entre el aullido de los ciclones. Lo fue, y su veredicto no disgustará del todo al comendador mayor, tal como ordenará ser llamado Ovando tras su ascenso al mando supremo de la Orden de Alcántara. Guardará luto, sí, por las treinta embarcaciones que se fueron al fondo; solo dos llegarán a España. Y quizás medio luto por la pepita de oro (encima de la que sus halladores habían comido un lechón) y que pasó a ser el más bello plato de la vajilla de Neptuno. Pero es dudoso que derramase ni media lágrima a cuenta del ahogamiento del 100% de los personajes de la conquista (Roldán, Bobadilla, Guarinonex, Torres… ), algo que le permitiría empezar de cero. Tras recibir noticias de Compostela por un mensajero (suponemos que el guatiao Campo), es posible que dijese a sus colaboradores que nada podía ser menos cierto que sugerir que le apenaba la supervivencia de los Colón.

 

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viernes, 18 de febrero de 2022

CONMUTACIÓN DE USUFRUCTO VIDUAL ¿ES PERMUTA FISCAL?

Foto: Mercedes Rajoy

 

No, claro. En el Derecho de Galicia no es permuta a efectos fiscales ni la conmutación del usufructo de totalidad (art. 229.2 LG) ni la de la cuota vidual legitimaria (256 LG). Tanto monta, monta tanto; se trata de negocios jurídico-sucesorios vulgares y corrientes como el pacto sucesorio o la partición, tributando únicamente por Sucesiones, pero sin  liquidar permuta ni consolidación del dominio.


Distinta es la situación en el Derecho Común (Código Civil). Allí la conmutación se recoge únicamente en el art. 839 (Sección 7ª C-II, T-III, L-III), titulada Derechos (legítima) del cónyuge viudo.   De ahí la Sentencia del Tribunal Supremo de 23/07/2020 que dice que la conmutación está pensada para la sucesión intestada (en el Derecho Común, sí), por lo que sólo será aplicable cuando afecte a derechos legitimarios; en los demás casos (usufructo universal) habrá aceptación de herencia y con posterioridad, permuta.

La aplicación de esa normativa basada en el Código Civil sería ridícula y discriminatoria en Galicia donde la legítima es muy reducida. Por eso hay que insistir en que en Galicia, la conmutación está pensada y regulada tanto para el usufructo de totalidad (art. 228 "Los cónyuges podrán pactar... usufructo sobre la totalidad de la herencia"; art. 229.2 "Este usufructo es... conmutable por acuerdo del usufructuario y de los propietarios sin usufructo"), como para la cuota vidual usufructuaria (art 256 "Los herederos podrán conmutar la legítima del cónyuge viudo...)

Como los juristas galaicos ya saben por experiencia, la administración fiscal (la gallega incluída) aplica por rutina el Derecho Común, por lo que deben aprestarse a afilar y pulir con esmero sus lanzas y espadas recurridoras.



 El capìtulo 1 del libro III de Docampo versus Colón tiene por materia el juicio de Bobadilla a Colón: cuesta trabajo creer todas las barbaridades que se imputaron al genovés. En este proceso intervino Docampo como inquisidor en los interrogatorios y a su término el comendador Bobadilla se dio el placer supremo de organizarle un simulacro de ejecución a don Cristóbal ¡como a Dostoievski! E ahí un párrafo:


La tercera deposición se tuvo el 26 y ya solo fue para jurar sus declaraciones. Acto seguido Bobadilla ordenará conducir a las naves a los dos hermanos, Bartolomé y Cristóbal, y se dará el placer sublime de organizar un simulacro de ejecución. Sin decir porqué o a donde, se los entregó a Vallejo, el capitán de la Gorda. La costumbre era que cuando los reos colombinos salían escoltados por los alguaciles, camino de las horcas del puerto, la de babor y la de estribor, el destino fatal estaba asegurado. Colón no pudo menos que interpretarlo así. Petrificado, como el que ha tocado un escorpión. Podemos imaginarlo con un hilo de voz, entrecortada, ahogada, el rostro lívido, preguntando al capitán:

 

—Vallejo ¿¡dónde me lleváis?

—Señor, al navío de vuestra señoría, a se embarcar.

—Vallejo ¿es verdad?

—Por vida de vuestra señoría que es verdad, que se va embarcar 21.

 

Ya a bordo de la Gorda los Colón aun tendrían la pesadumbre de escuchar los cuernos que fueron a tocar al puerto sus pasadas víctimas: casi toda la población, envalentonada, ahora que habían pasado el Gran Miedo y el Gran Hambre. Lo demás es historia novelada; si se pasó toda la travesía encadenado, como Colón afirma, o solo lo afirma, es cuestión que tiene nimia importancia. Nada tenía el genovés en contra de la humildad: cuando Vallejo lo desembarque en Sevilla conseguirá a buen precio un raído hábito franciscano para adornarse de esa guisa en la entrevista que le esperaba con los Reyes.

 Lo cierto es que las manos colombinas fueron apartadas para siempre de la colonia de Indias; y si los reyes, por una especie de prurito de conciencia, le permitieron navegar una última vez (cuarto viaje), la verdad es que no le hicieron ningún regalo. La hacienda Compostela recibirá la noticia del naufragio y los pormenores del parsimonioso salvamento, batirán cotas de saña que hubieran dejado tibio de envidia el propio Bobadilla. A los náufragos, tirados en una playa de Jamaica, se les exhibirá una presunta nave salvavidas e, ipso facto, se retirará de allí en un juego de prestidigitación, sin salvarles. Quien siembra vientos…

 

Existe una visión alternativa del Juicio de Bobadilla, para nuestros intentos más fresca, pues parece mejor enfocada desde la visión de Sebastián Docampo. Para empezar, nuestro personaje suscribe el instrumento con el nombre de su gusto, Docampo, no con ese estomagante De Ocampo que le asignan los notarios castellanos. No quiero decir que la obra que arriba se ha mal copiado (de Consuelo Varela e Isabel Aguirre), no sea insuperable en términos generales: según narra Varela encontró la fuente a través de una pesquisa casi policíaca en el Archivo de Simancas, en el llamado Legajo 13 “Incorporado Juros” y procede nada menos que del Consejo Real. Probablemente se trate de un traslado posterior a la muerte (1504) de Isabel “que santa gloria aya”.

Pero la fuente a la que ahora nos cambiamos, Carta de sus Altezas para Bobadilla con las respuestas del Almirante, dentro de la obra de cierta duquesa de Alba decimonónica Autógrafos de Cristóbal Colón y papeles de América 22, presenta la inestimable ventaja (que Varela reconoce), de trasladarnos las intervenciones de Bobadilla en directo (el documento simanquino apenas nos trasladan las observaciones del notario). Nos pone ante los ojos un proceso vivo, con réplicas y contra réplicas, en las que tal vez tuvieron un papel los testigos pesquisidores. Desde luego Colón era una perita en dulce para cualquier fiscal o acusador mínimamente experimentado: se contradijo, se auto acusó y cayó con todo el equipo.

En las primeras hojas del documento se contiene la carta en la que los reyes ordenan a Bobadilla que extirpe el dorado metal al señor Delorosehacetesoro para pagar, tanto a sus asalariados, como a los de la corona, a cual más famélico:

 

Os mandamos que averigüéis la gente que ha estado a nuestro sueldo y así averiguado la paguéis, con la gente que ahora lleváis, con lo que se ha cogido para nos en dichas islas, y cojáis y cobréis de aquí en adelante; y lo que hallarais que es a pagar a cargo del dicho Almirante, las pague el de forma que esa gente cobre lo que le fuere debido y no tenga razón de quejarse, para lo cual, si necesario es os damos poder cumplido por esta nuestra cédula 23.

 

Cara a cara, fase to face con el señor Cristóbal Colón, Docampo y los demás le comunicaron estas cosas. Sería de ver el semblante del almirante, habitualmente lívido, aunque un observador atento tuvo que apreciar cierto tic habitual en él, cuando se enteró del permiso real a Bobadilla para apropiarse del oro que tenía almacenado.

 

En 15 del mes de septiembre de 1500 años se notificó esta cédula de sus Altezas, originalmente en faz y presencia del señor Almirante. Testigos, Pero López Galíndez e Francisco Velázquez e Sebastián Docampo e Juan Pérez de Najar e otros muchos 24.

 

El 15 de septiembre Colón estaba recién llegado a Santo Domingo, después de mil peripecias en la selva. Sin tiempo siquiera a refrescarse, se le empieza el proceso. La sangre se le agolparía en los oídos: estaba a punto de caer de su columna de mármol a la cárcel y, casi seguro, de subir al patíbulo estilo Balboa. Tal vez por eso, Colón en su respuesta cometió un error de pipiolo, joder, reconoció los hechos. Me hace eso a mí un defendido y lo estrangulo. Perdón.

 

El señor Almirante respondió que el tiene cartas de sus Altezas en contrario de esta; por ende, que pide por merced al señor comendador y requiere la guarda de dichas cartas que tiene de sus Altezas, y que a la paga, esto que es cosa de cuenta, que está presto a estar a ella y darla. Testigos, Pero López Galíndez e Francisco Velázquez e Sebastián Docampo e Juan Pérez de Najar e otros muchos 25.

 

Si le llamas comendador a Bobadilla (en vez de gobernador), es que no reconoces el nombramiento realizado nada menos que por sus altezas. Te has rebelado, tú lo has dicho. Para colmo se había negado a obedecer las cédulas de los Reyes Católicos. ¿Para qué hacía falta más? Pero Bobadilla tenía unas mandíbulas muy frías.

 

El señor gobernador dijo que esta carta le dieron sus Altezas, y que vista otra en contrario, que se cumplirá lo que sus Altezas mandaren y que en Castilla tienen sus Altezas contadores ante quien está asentado todo y lo determinarán si se debe de guardar y lo uno y lo otro, pero que en tanto el hará lo que sus Altezas le tienen mandado. Testigos, Pero López Galíndez e Francisco Velázquez e Sebastián Docampo e Juan Pérez de Najar, etc. 26

 

Sin alterarse mucho, el comendador de Auñón le requirió para que entregase el oro y las otras cosas de los reyes que tenía en su poder. Luego, lo engrilló y lo puso en manos del capitán Vallejo, dejándole en la duda existencial de si el viaje programado tenía por destino el Hades o España. Ya más relajado, Bobadilla iniciará la segunda parte del proceso, dejando en manos de notarios y escribanos la deposición de testigos por materias: sección de ahorcamientos, tormentos, azotes, amputaciones, maltratos, etc. A decir de Colón Bobadilla eligió para la probanza a los testigos que quiso, y esto también puede que fuera cierto. Si lo que narraron hubiese sido la estricta realidad, no se entiende como no lo ejecutaron allí mismo. Aunque a esta prolongación de la vida sin duda contribuyó la prohibición de los reyes para que, jamás de los jamases, volviese a pisar la isla Española.


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